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La asistencia de ganado al mercado no deja de caer, hasta el punto de que ha bajado un 58,7 % la presencia de reses en este recinto de la Diputación de Salamanca con respecto a 2022. Entonces, en los tres primeros meses del año acudieron 15.479 reses. En 2023, en ese periodo bajaron a 10.232; se quedaron en 9.623, en 2024; y este año, en enero, febrero y marzo sumaron 6.385: son 9.094 menos que las que hubo en 2022.
Existe coincidencia en que la pandemia, con cierres de mercado, hizo daño y llevó a los ganaderos a buscar otras vías de comercialización que algunos no han abandonado. También en que la caída del censo, por la sequía y también por enfermedades como la EHE y la lengua azul, llevaron a cerrar ganaderías.
Pero, sobre todo, el gran «golpe» al mercado llegó en 2023, cuando sólo se permitió la entrada en él de terneros que hubieran superado las pruebas de saneamiento ganadero.
David Pastor, gerente del mercado, cree que la clave para relanzar este centro está en que las administraciones faciliten los trámites sanitarios para el acceso de ganado. «Sería realizar nuevos planes sanitarios», sugiere.
José Antolín Alonso, tratante, vocal de la Lonja y fiel al mercado como usuario casi cada lunes, es optimista en cuanto al futuro del centro de la Diputación, pero incide también en un cambio en las exigencias sanitarias. «No sería recuperar las cifras de antes, porque no hay el censo que había, pero acudirían, seguro, entre 800 y 1.000 ejemplares cada día».
Para acudir al mercado, la Junta de Castilla y León exige, siguiendo las directrices del Ministerio de Agricultura, que los terneros hayan superado la campaña de saneamiento ganadero en los últimos 6 meses, o en los últimos 45 días. «Empezó a rematar el mercado cuando se empezó a permitir que los animales fueran directamente a cebaderos de ciclo cerrado, sin sanear. Así, cuando coincide que no hay terneros saneados de campaña, la gente prefiere mandarlos directamente a cebaderos de ciclo cerrado», explicó el tratante. Influye también el buen momento de precios, con demanda alta de terneros. «En otros casos, eso penalizaría en precios», dice en relación a que los tratantes agrupan el ganado en lotes similares en función de su destino. «Pero ahora mismo, con esta demanda, no penaliza», explica. Está convencido de que ahora aumentará el número de terneros, por el incremento de explotaciones saneadas en este momento del año.
Raúl del Brío, ganadero, vocal y vicepresidente de ASAJA Salamanca, reconoce que el papeleo hace que «ir al mercado sea más farragoso que vender desde casa». Además, mantiene que periodos de restricciones han hecho que, en ocasiones, «se haya perdido hábito». «Hubo meses en los que fue muy difícil ir al mercado y la gente busca otro canal de venta». Raúl Del Brío, a diferencia de José Antolín Alonso, no es optimista. «Todas las normas y trabas van contra el mercado», explica. «Resurgió y volvió a caer», añade, y se pregunta si se puede destinar un recinto, con el gasto que supone, a celebrar un mercado de 400-500 reses.
José Antolín Alonso, en cambio, no tiene dudas. Mantiene que es esencial para una provincia tan ganadera como Salamanca, porque es un escaparate para el ganado y una salida comercial. Como dato, apunta que, a pesar de la caída de asistencia, «vienen muchos compradores. Hay interés pero faltan animales: por censo y por burocracia», señala.
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