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Dieciocho horas después de salir desde la puerta grande de La Glorieta coronó la cima y cumplió su promesa. 82 kilómetros caminando. Del coso charro al Santuario de la Peña de Francia. Cumplía así la promesa que hizo Jesús de la Calzada cuando vio cumplido el sueño de verse anunciado en la Feria de Salamanca. A aquella cita, la más especial de su vida, llegó entre algodones después de que dos días antes un novillo de Hijos de Celestino Cuadri a punto estuvo de fulminarlo todo. Una fea voltereta le provocó una luxación del hombro. La ayuda a la Virgen morenita se aproximaba al milagro, pero este buen torero de San Martín del Castañar volvió a encomendarse a ella. Pudo hacer el paseíllo y salir a hombros. No era la primera vez que Jesús de la Calzada hacía una promesa: en 2022 prometió que si ganaba el Circuito de Novilleros de Castilla y León subiría descalzo a la Peña de Francia. Lo ganó y cumplió su palabra, recorrió los 6 kilómetros del Casarito al santuario. Ahora el reto se agigantaba: recorrer esos 82 kilómetros que separan la puerta grande de La Glorieta del santuario: «Todos los años me marco una promesa como agradecimiento a la Virgen por ayudarme y por acompañarme siempre», confiesa Jesús de la Calzada.
¿Cómo es su relación con la Virgen de la Peña de Francia?
—Siempre, antes de torear, el día antes o la semana antes, subo al santuario para visitar a la Virgen. Lo hago desde que empecé a torear. Me siento protegido.
¿Cómo fue la experiencia?
—Se hizo largo, conociendo el camino de memoria como lo conozco, cada curva, cada recta, que voy y vengo a diario para ir al pueblo... Al ir caminando y ver esas rectas inmensas parecía que no avanzaba, fue muy duro. Logramos una media de 5-6 km/h. Del cruce de Peralejos a Tamames no avanzábamos, llevábamos mucha carga en las piernas.
¿Qué fue lo más gratificante?
—Hacerlo al lado de mi padre, que hizo el camino entero, y de mis hermanas, una hizo los 40 km iniciales. Y la pequeña, se unió de El Cabaco a la peña. Mi padre lo hizo entero conmigo. Verlo a mi lado fue emocionante. Nos íbamos animando uno al otro. Él tiene 64 años y un mérito tremendo. Había momentos en los que no quería que yo no decayera, y me animaba «¡Venga, vamos!».
¿Pensó en abandonar?
—Hubo ese momento delicado hasta llegar a Tamames. En esa recta de Fermín decía que no podía más. Ahí el corazón quería pero el dolor de las piernas era tremendo. El descanso fue obligado para comer algo. Paramos, vino mi madre, que iba a con la furgoneta, y paramos un rato. Nos pudimos sentar un poco en la furgoneta, parada, para coger calor... aunque íbamos abrigados, en esa zona de la ribera del Huebra, por la noche hacía mucho frío, bajó de repente la temperatura y lo hizo todo aún más difícil.
Sería clave también la alimentación...
—De La Glorieta salimos a las cuatro, ya comidos. Llegamos a Vecinos a las 21:30, allí paramos, unos 15 minutos, y comimos fruta. El descanso más grande fue en Tamames, de 40 minutos. Comimos un bocadillo de tortilla francesa, una bebida energética y naranjas. En el trayecto llevábamos agua, frutos secos y dátiles.
¿Qué le daba fuerza?
—Ese agradecimiento a la Virgen, verme al lado de mi padre y mis hermanas. Y saber que a las puertas del santuario, me esperaban mi abuela, mis tíos, mis primos... Cuando iba llegando los sentía. En el trayecto uno piensa de todo, lo duro que estaba siendo. Lo bonito que iba a ser cumplirlo. Y luego disfrutar cada paso y cada segundo: sentir el campo, esa noche estaba el cielo despejado, no había ni una nube, escuchábamos como bramaban los toros. Cuando llegamos a El Cabaco paramos, para cuadrar bien la hora de llegada al santuario y que ya estuviera abierto. Y en ese último tramo mientras amanecía, vimos corzos, ciervos... fue espectacular. A la ver a mi familia al llegar se me caía las lágrimas.
¿El momento más emocionante?
—Ese al llegar al ver allí a mi familia, y luego claro, en encuentro con la Virgen, hablar con ella, ese momento íntimo me lo guardaré para siempre. Poder besar el manto, fue espectacular.
Cada novillada que torea y con las ganadería que mata, casi cada tarde merece un promesa...
—Son escenarios y ganaderías muy exigentes, la exigencia para llegar arriba tiene que ser grande. Lo fácil hace que la caída sea más fácil. Como estoy preparado y comprometido con la profesión, no lo veo todo tan exigente como lo pinta la gente. Estoy mentalizado, soy capaz y tengo actitud…
¿Y cuál es el objetivo de este año y cuál será nueva promesa?
—El objetivo es la alternativa; y la promesa ya veremos... Tiene que ser de sufrir y que cueste… Después de esta mi fisio ya me dice que el siguiente tiene que ser cruzar el estrecho a nado. Yo le he dicho que no me gusta decir nunca que no a nada.
—El 26 e abril en San Agustín de Guadalix (Madrid). Jesús de la Calzada comenzará su temporada en San Agustín de Guadalix (Madrid) el 26 de abril de 2025 con una novillada de Alicia Chico y Barcial. A esta cita le seguirán dos más en territorio francés: el 7 de junio en Vic-Fézensac con novillos de Prieto de la Cal (Pepe Luis Cirugeda y Cristiano Torres) y el 13 de julio Céret donde está anunciado con la ganadería de Hermanos Quintas junto a Pepe Luis Cirugeda y Mario Vilau.
—34 novilladas en su vida. Hasta el momento Jesús de la Calzada lleva toreadas 34 novilladas picadas desde que debutó con los del castoreño en Villalpando (Zamora) el 29 de mayo de 2022.
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