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Miércoles, 25 de mayo 2022, 10:36
El presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y de la Fundación Alimentación Saludable, Jesús Román Martínez, ha avisado de que practicar ‘dietas milagro’ y obsesionarse con cambiar el físico en poco tiempo conlleva conductas alimentarias que pueden repercutir “negativamente” sobre la salud.
Por ello, seguir el patrón de la dieta mediterránea a través de platos ligeros y saludables, evitar los excesos y acompañarlo de ejercicio físico es la manera razonable y sensata de conseguir un cuerpo sano. Entre las consecuencias más importantes de seguir dietas inadecuadas se encuentran el evidente desequilibrio en el aporte energético, las posibles deficiencias de diferentes nutrientes, el incremento del riesgo cardiovascular, caída del cabello, mareos o incluso daños psicológicos ...
“La base de nuestra dieta debe estar formada por verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y frutos secos junto con los pescados, sin olvidar los azules, todo ello cocinado o aliñado con aceite de oliva virgen. Preferiremos las carnes magras y no dejaremos de lado los lácteos optando entre las diferentes posibilidades: quesos, yogures”, ha añadido el experto.
Además, afirma, que la dieta mediterránea no es únicamente elegir unos alimentos u otros, sino que forma parte indisoluble de un estilo de vida saludable en el que la realización de una actividad física adaptada a las características personales es esencial.
En cuanto a la bebida, “es esencial” ingerir cantidades suficientes de agua (alrededor de litro y medio o dos litros) para mantenernos correctamente hidratados. Desde que la UNESCO declarara la dieta mediterránea como patrimonio inmaterial de la humanidad y las bebidas fermentadas como parte de ella, tenemos la opción de consumir moderadamente este tipo de bebidas como la cerveza.
Este consumo moderado se da entre adultos sanos que no tengan recomendado por motivos de salud o de seguridad evitar su ingesta, además, se suele establecer en una caña diaria para las mujeres y dos para los varones. Al respecto, hay que añadir que su valor calórico no es excesivo y que, además, dispone de versiones libres de alcohol y con menor valor energético.
Por norma general, el experto ha recordado que el consumo moderado de cerveza debe de ser siempre por parte de adultos sanos, acompañado de alimentos, de manera social y optando por la opción ‘sin’ en situaciones que deben excluir el consumo del alcohol, como es la conducción, o se esté bajo tratamiento médico, embarazo o lactancia.
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