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Sábado, 16 de abril 2022, 11:30
El Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES) presentado recientemente por el Ayuntamiento tiene, entre sus objetivos, la sustitución de todas las luminarias del alumbrado público por led. Desde 2005 lleva implantando esta tecnología que conlleva un importante ahorro energético, pero aún queda mucho trabajo por hacer. El municipio cuenta con 23.505 luminarias en sus calles, avenidas, plazas y parques y hasta el pasado año se habían cambiado 6.054, concretamente un 25,75%. Aunque la comercialización de las lámparas de vapor de mercurio (VM) y luz mezcla está prohibida desde abril de 2015 y también se quieren reemplazar las lámparas de descarga inductiva por otras más eficientes, todavía son 17.451 las que quedan por cambiar en las vías públicas de la capital del Tormes. El PACES recoge una inversión de 600.000 euros para sustituirlas todas antes de 2030 —puede que dada la situación actual se agilice—. El objetivo sería sustituir unas 1.939 cada año, con lo que, una vez concluida toda la intervención, se lograría un ahorro anual de 28.751 megavatios.
El pasado año, la administración municipal acometió reformas en el alumbrado público que permitieron la renovación de 779 luminarias por led, con lo que se conseguiría reducir la potencia instalada propiciando un ahorro de 499.315 kilovatios/hora cada año, que podría equipararse con un ahorro superior a los 100.000 euros, atendiendo a los precios actuales.
Las ventajas de la actual tecnología led son, por un lado, el mayor rendimiento global de la luminaria, y por otro lado, los mejores factores de utilización conseguidos en las instalaciones gracias a la exactitud en el control de la luz de las lentes utilizadas. Esto facilita aportar la luz necesaria sólo en las superficies que se pretenden iluminar, sin provocar contaminación o intrusión luminosa en otras zonas no deseadas o pretendidas.
Pero el Consistorio no solo va a adoptar medidas en la vía pública para “adelgazar” su factura de la luz. El mismo plan plantea la implantación de detectores de presencia en el interior de los edificios municipales para evitar el consumo innecesario cuando las estancias permanezcan desocupadas. No es una acción aplicable a todas las estancias, pero sí se hará en pasillos, almacenes o aseos, lo que, según el estudio previo, conllevaría una inversión de unos 60.000 euros.
A mayores, el Ayuntamiento evitó un sobrecoste de 197.211 euros gracias a la contratación del suministro eléctrico a través de la Federación Española de Municipìos y Provincias (FEMP) antes de producirse el alza de precios.
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