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Pese a la situación de incertidumbre que denuncian las empresas por los cambios legislativos en los que el Gobierno de España viene trabajando en los últimos meses, la creación de empresas en la provincia continúa al alza. Tal y como ya apuntaba la evolución positiva que se registró durante los sucesivos meses del pasado año, Salamanca cerró 2024 la cifra más elevada de sociedades constituidas desde la última década. Fueron 423 las mercantiles que nacieron a lo largo del pasado ejercicio. Desde 2013, cuando comenzaba a vislumbrarse la salida de la crisis económica iniciada cinco años antes, no se registraba una cifra tan elevada. De hecho, ese año tan solo se crearon dos empresas más, y tras esto habría que retrotraerse a 2010 para encontrar un mejor resultado que el de 2024. Las nuevas sociedades aumentaron un 7,4 % respecto al ejercicio anterior. El incremento es menor al que vivió el conjunto de España, donde se crearon 117.990 sociedades, un 9,1% más que en 2023.
Pero no solo se elevaron los datos referentes a la constitución, sino que también aumentaron las disoluciones. Conforme a los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, fueron 150 las sociedades que desaparecieron, lo que significa que casi por cada tres que se fundaron una se extinguió. Las disoluciones no marcan el máximo de la década, puesto que en 2022 fueron más (154).
La aparición de nuevas mercantiles contrasta con la progresiva extinción de la figura del autónomo. La cifra de trabajadores por cuenta propia dados de alta en la Seguridad Social nunca ha sido tan baja. El 31 de diciembre había en Salamanca 25.162, lo que supone que a lo largo de 2024 Salamanca perdió 260 autónomos, un 1 % de los que existían. Si se echa la vista atrás una década, han desaparecido 2.386, lo que supone un descenso del 8,6 %.
Más de la mitad de los autónomos que se dieron de baja a lo largo del pasado año ejercían su actividad en el sector comercial. En este ámbito desaparecieron 144 afiliados por cuenta propia, lo que supone la pérdida del 2,6 % de los que estaban dados de alta doce meses antes. Porcentualmente la sangría ha afectado más a los profesionales que operaban en el sector financiero y de seguros. Los autónomos de este área dados de alta en la Seguridad Social cayeron un 5,38 %, aunque en términos absolutos fueron solo 21. En la industria manufacturera dejaron de cotizar otras 67 personas y en el sector agrícola y ganadero, 68.
Desde las dos confederaciones de empresarios de Salamanca, sus presidentes, Antonio Rollán (CES) y Paulino Benito (CEOE-CEPYME) explicaban hace tan solo unas semanas a este periódico que «la asfixia que sufren los autónomos con las cotizaciones» explicarían el peligro de extinción en el que se encuentran sumidos en esta provincia. Frente a ello, constituir una sociedad empresarial, aunque también conlleva importantes riesgos y pese a que también han visto como se incrementaba su tributación a lo largo de los últimos ejercicios, no implica una situación tan complicada como la de los trabajadores por cuenta propia. Desde las dos organizaciones insistían ya, antes de saber que en 2024 se batiría el récord de creación de sociedades, que, pese a las dificultades y trabas, en esta provincia existe «espíritu emprendedor». Ante ello, llevan meses reclamando a las administraciones públicas que generen el caldo de cultivo necesario para que no solo se incremente el número de mercantiles que se constituyen, sino para que estas se consoliden, crezcan y generen empleo y desarrollo económico.
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