Raphael, durante un concierto en Salamanca. ARCHIVO

ENTREVISTA AL CANTANTE

Raphael, ante su cita de Salamanca: «No voy a retirarme nunca»

El cantante andaluz llegará al Multiusos Sánchez Paraíso con su gira 'Victoria' el 25 de mayo

Elena Martín

Salamanca

Domingo, 5 de mayo 2024, 06:30

Más de seis décadas de carrera. Más de 80 álbumes. De platino, de oro y de uranio. Infinidad de discos vendidos. Y todavía tiene cuerda para rato. Es insaciable. Meteórico. Harían falta varias páginas para repasar la trayectoria del que ha sido y sigue siendo uno de los mayores exponentes internacionales de la música de nuestro país. Y lo más sorprendente es que parece que fue ayer cuando Miguel Rafael Martos (Linares, Jaén, 1943) empezó a dar sus primeros pasos en el mundo de la música porque la voluntad, el talento e ilusión que le han llevado a lo más alto, de donde no se ha apeado en ningún momento, siguen intactos eludiendo su ocaso porque su intención no es otra que la de mantenerse sobre los escenarios todo el tiempo que pueda. Pese a sus 80 años. Da vértigo.

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El 25 de mayo, la gran estrella de la canción melódica hará parada en el Multiusos Sánchez Paraíso en su gira 'Victoria' para compartir con Salamanca las canciones que han marcado a múltiples generaciones y que le han encumbrado como la leyenda viva de la canción que es.

¿Qué ha cambiado en Raphael desde que empezó hace algo más de 60 años en la música?

—Yo no hablaría de la palabra 'cambio'. Raphael siempre ha evolucionado. Está evolucionando siempre. A lo largo de todo este tiempo, he aprendido muchísimas cosas a nivel personal y a nivel profesional.

Recapitulemos entonces. ¿Cómo empezó Raphael en este mundo? Fue en Madrid, ¿no?

—Sí. Así es. Fue en Madrid. De pequeño, formé parte de un coro. Empecé cantando cuando era muy chiquitín, pero, por aquel entonces, ya le daba bien al fuelle de la voz. Y, sin darme cuenta, me he metido en los 75 años de profesión.

¿Qué es lo que no olvida de todo este tiempo sobre los escenarios?¿Alguna vez se imaginó que iba a llegar tan tan tan lejos?

—Cada vez que he salido a un escenario. Para mí, eso es imborrable y maravilloso. Y no. Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Yo sabía lo que quería ser, pero no sabía los kilómetros que iba a proyectarme. Eso siempre se lo dejé a Dios. Él me ha llevado hasta aquí.

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¿Quién ha sido la persona más influyente de su carrera?

—Varias. Han sido varias. Desde Manuel Alejandro hasta ahora Pablo López, pasando por José Luis Perales. También he tenido unos mánagers maravillosos como Francisco Bermúdez o Francisco Gordillo. Con ellos, compartí mis primeras etapas. Tampoco puedo olvidarme de Rosa Lagarrigue, que sabe llevar muy bien mi carrera.

Son muchos los artistas que dicen que prefieren retirarse a tiempo o en su mejor momento antes de decaer, pero es que parece que usted siempre está en su mejor momento. ¿Cómo se conserva Raphael?

—Ese es el problema. Yo no me puedo retirar porque estoy en mi mejor momento. Voy a decirlo alto y claro. Nunca voy a retirarme. Nunca. Sé que algún día me tendré que marchar por salud, pero prefiero no pensarlo. No quiero llevarme un disgusto tan espantoso. Respecto al truco, diría que hay gente que tiene fuerza y otros que nacen forzados. Cada uno es como es. A mí, la ilusión no me falta.

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¿Sigue teniendo ganas? ¿Hasta cuándo va a cantar?

—Muchas. Sigo al 100%. El día 25, Salamanca será testigo de ello. Los salmantinos van a disfrutar mucho de mi actuación.

Sus actuaciones en vivo son conocidas por su energía y por su pasión. ¿Cómo se prepara mentalmente para cada actuación?

—No me preparo. Nací preparado. Trato de descansar lo máximo posible para subirme con mucha fuerza al escenario.

¿Qué opinión tiene del panorama musical actual?

—Como en todas las épocas, hay cosas que están bien y cosas que están mal.

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¿Cuáles están mal?

—Algunas. Hay que tratar de arreglarlas. Quizás, eso se deba a que hay gente que no ha nacido para esta profesión. Al final, no es nada fácil.

El público también sigue teniendo ganas de verle. ¿Qué le da? ¿Cree que hay que reinventarse o que hay que seguir siendo el mismo de siempre para que renueven la confianza sus seguidores?

—La verdad. Nada más que la verdad. Con la verdad, se va a todas partes. Un artista siempre tiene que seguir siendo el mismo, pero renovado.

¿Cómo se renueva Raphael?

—No te sabría decir. Es algo innato. Cada día que salgo al escenario, muestro un Raphael renovado.

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También hay mucha gente joven que le sigue. ¿Hay relevo en el patio de butacas?

—Es emocionante cantar para cinco generaciones. Es una barbaridad. Me llena de satisfacción.

¿Qué le dicen sus nietos? ¿Cantan sus canciones?

—Son muy fans. Disfrutan al máximo de mi música.

¿Qué siente después de tanto tiempo cuando se sube a un escenario?¿Qué diría que es lo más difícil?

—No hay nada difícil. Siempre salgo con ilusión. Así lo he hecho durante toda mi vida. Soy de los que piensan que, con ilusión, todo funciona.

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Su carrera musical ha abarcado décadas y ha experimentado diferentes épocas y estilos. Ha grabado más de 80 discos, 50 álbumes de platino, 335 de oro, uno de uranio y ha completado un sinfín de giras. ¿Le abruman estas cifras? ¿Cómo describiría la evolución de su música a lo largo de los años?

—No. No abruman. De hecho, seguirán creciendo. Ojalá Dios me lo permita. Respecto a la evolución de mi música, he de decir que siempre he sido muy inconformista. Siempre pienso que puedo cantar mejor.

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¿Le queda algo por hacer a Raphael?¿Se ha quedado con la espinita por algo?

—Sí. Seguramente haya muchas cosas que no he hecho. Si me da tiempo, las haré.

¿En qué se inspira Raphael a la hora de crear un nuevo tema y de seguir sorprendiendo como lo hace?

—En el público. Siempre en el público.

¿Qué le aporta ese público?

—Una felicidad inmensa. ¿Te parece poco?

¿Considera que alguna de sus canciones es una joya de la corona? ¿'Escándalo', por ejemplo?

—No. Hay muchas. Muchísimas. No podría elegir una. Debería elegir, al menos, unas 50.

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¿Qué es lo más complicado en la vida de un artista? Porque hay momentos de diversión y de gloria, pero también hay otros malos...

—Para ser un buen artista, hay que tener mucho sentido de la responsabilidad. A todos nos gusta ir de juerga, pero, en el mundo de la fama, hay que abstenerse un poco. Hay que cuidarse.

¿Cómo se cuida usted?

—Cuidándome. No descuidándome.

'Victoria' es el nombre del tour con el que vuelve a Salamanca. ¿Cuáles han sido sus grandes victorias en la vida?

—Mi carrera, mi familia, mi mujer, mis hijos, mis amigos... He tenido tantas victorias... Mi vida ha sido una completa victoria. Qué suerte.

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¿Qué podrán ver los salmantinos el próximo 25 de mayo en el Multiusos Sánchez Paraíso?

—Toda la calidad que pueda darles. Que no les quepa ni la más mínima duda.

¿Qué le parece Salamanca?

—Es una de las ciudades más bonitas que existen. Es una belleza tremenda.

Hablemos de colaboraciones. Una de las más emotivas a ojos de la gente es la que ha hecho con Pablo López, con quien interpretó 'Lo saben mis zapatos' en el programa de 'La Voz'. ¿Cómo es colaborar con él? ¿Quién se tuvo que adaptar más a quién?

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—Fenomenal. Pablo es un tío bárbaro. Es un artista inmenso. Es un compositor increíble y, además, es una bella persona. Ninguno se tuvo que adaptar a nada. La magia surgió sola.

También ha colaborado con artistas emergentes como Guitarricadelafuente o Israel Fernández. ¿Qué han de tener las jóvenes promesas para subirse al escenario con usted?

—Calidad y encanto. Y ya.

¿Hay alguna colaboración en particular que destaque como especialmente significativa?

—Muchas. Siempre he tenido mis colaboradores de toda la vida. Extraño muchísimo los tiempos de Rocío Dúrcal y Rocío Jurado. Eran dos soles.

¿Cómo le gustaría que le recordaran?

—Bien. Con que me recuerden, me es suficiente.

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