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La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que preside el salmantino Ignacio Dávila —jefe de Alergología del Hospital de Salamanca—, ya ha presentado su previsión sobre la intensidad de la temporada alérgica de esta primavera-verano, y los pronósticos para Salamanca no son halagüeños.
El hecho de que los meses de enero y febrero no hayan sido excesivamente fríos —pocos días con temperaturas bajo cero— y las intensas lluvias que están cayendo durante marzo implica que, «en cuanto salga el sol y empiece a hacer algo de calor, la aparición de gramíneas va a ser intensa», apuntó Dávila.
Los expertos prevén una temporada «entre moderada e intensa» en Castilla y León: «El nivel de los pólenes en el centro peninsular será variable en cuanto a la concentración de gramíneas, oscilando entre los 1.000 granos/m³ de Teruel, Zaragoza y Huesca, los 3.000 granos/m³ de Madrid y las ciudades de Castilla y León, y los más de 5.000 granos/m³ de Toledo y Ciudad Real».
El doctor Dávila ahonda en el caso concreto de su ciudad, Salamanca, y considera que la provincia estará más cerca de índices intensos que de índices moderados. «Hasta ahora, el plátano de sombra y los cipreses no han dado mucha guerra porque ha llovido muchos días, pero en cuanto haga bueno, va a ser una temporada intensa en la zona centro de la península. La previsión es de 3.000 granos por metro cúbico, pero en Salamanca, posiblemente, serán más. Parece seguro que este año va a ser claramente peor que 2024», asegura.
El alergólogo explica que los picos de gramíneas suelen empezar a finales de abril, pero la alergia al plátano de sombra se notará en cuanto terminen las lluvias. Salamanca ya experimentó a finales de febrero un pico explosivo de cupresáceas, con algunos de los niveles más altos de España, aunque duró muy poco por el efecto barrido de las lluvias. «Si para de llover, puede que todavía quede tiempo para experimentar otro pico de cupresáceas», considera Ignacio Dávila.
Por el contrario, si las lluvias se prolongan durante más semanas, la consecuencia será que «la temporada alérgica será más prolongada». Así lo confirma la SEAIC: «En resumen, este año se prevé que, debido a las temperaturas tan altas registradas al inicio del año y la gran cantidad de precipitaciones en febrero y marzo, el polen se mantenga más tiempo en el ambiente, lo que puede provocar que los síntomas de la alergia sean más persistentes».
En previsión de que los alérgicos salmantinos tengan por delante unos meses complicados, el mensaje de los médicos es reforzar los tratamientos con broncodilatadores, antihistamínicos, corticoides nasales y, por supuesto, colirios. Además, Ignacio Dávila pide no descuidar las medidas preventivas para aminorar los efectos de la alergia.
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