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La joven salmantina sonríe a la cámara.
La lacra de la anorexia: «Tapaba los espejos con papel de regalo»

La lacra de la anorexia: «Tapaba los espejos con papel de regalo»

Andrea Martín ha estado años luchando contra el Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) que marcó su adolescencia. Tuvo que renunciar a su vida social y compaginar sus estudios con un duro tratamiento

María Regadera

Salamanca

Lunes, 27 de enero 2025

Seis años de lucha contra la anorexia han marcado la vida de Andrea Martín, una salmantina que en plena adolescencia cayó en las perversas redes de este Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA), una realidad que la llevó a perderse durante años y a no poder reconocerse incluso delante de un espejo. Con la ayuda de un centro integral especializado en trastornos de la capital salmantina, consiguió sobreponerse y superar esta enfermedad que durante años imposibilitó su vida. Recibió el alta definitivo hace tres años, ahora tiene veinticuatro.

Todo comenzó cuando ella tenía catorce años. Un verano en su pueblo empezó a comparar su físico con el de otra chica de su edad. Pero este no fue el único detonante. La joven está convencida de que su mente ya había percibido antes ciertos comentarios, publicidades dañinas, expectativas más allá de la propia imagen y experiencias en el colegio que pudieron contribuir a que una imagen distorsionada de la realidad se hiciese hueco poco a poco en su cabeza. «Tuve un bajón de peso bastante evidente y, aunque intentaba encubrir todo con mentiras, y aparentar que todo estaba bien, la situación en casa era insostenible», explica Martín.

Recuerda que fue ella misma la que pidió ayuda en un episodio de ataque ansiedad. «No lo hice porque quisiese cambiar mis conductas, yo solo quería no sentirme mal», explica. Fue en una comida con su familia y no tuvo que confesar absolutamente nada, sus padres estaban preocupados, su entorno también. Comenzó con ayuda psicológica y, al poco tiempo, fue derivada al endocrino y al psiquiatra. Con 15 años, cuando la joven estaba en el tercer curso de la ESO, entró en un centro especializado en trastornos para tratar su anorexia. «Toda mi vida social se vio reducida a cero, dejé el deporte y mis planes con amigas. Al año siguiente estuve todo el curso sin ir a clase», explica.

Tocó fondo, pero confiaba en la ayuda de los profesionales. «Lo más difícil del principio es ganar consciencia de la importancia de la recuperación, llegas a un punto en el que sabes que estas enferma pero te da igual, te acomodas en tu TCA y es muy difícil salir de ahí». Con mucho trabajo, sacrificio y constancia fue recuperándose de forma progresiva. Sin embargo, durante su primer curso en la Universidad, sufrió una recaída. «Es un tratamiento durísimo, tapaba los espejos con papel de regalo para no verme, aunque tenía que enfrentarme a los escaparates. En el centro te indican qué comer, cuánto comer, te revisan la ropa para que no te compares y para que no te puedas medir la evolución del tiempo y tienes pautadas las horas para salir con tus amistades. Cuando tienes un TCA es más importante lo que tú crees que está pasando que lo que realmente pasa, el componente psicológico es muy importante, siempre acompañado de un cambio de conducta», explica la joven.

Su anorexia le ha llevado al límite. «Empiezas a perder peso, y más, y más, y nunca es suficiente. Tú al principio no crees que acabe siendo algo problemático, pero llega un momento en el que te das cuenta de que no puedes parar y no lo puedes sostener. Andrea Martín teme los problemas futuros que le haya podido acarrear el TCA que ha vivido. «Me preocupa que me haya afectado a nivel de fertilidad o que mis huesos sean más frágiles cuando tenga 50 años por la 'tralla' que le he metido a mi cuerpo», asegura. La joven hace hincapié en la importancia de la concienciación social. «Vivir es difícil. Siempre digo que si un triste comentario sobre algo referente a la imagen de una persona no se puede cambiar en treinta segundos, no lo hagas. Cállatelo», concluye.

ATRA Y OBESIDAD. ASOCIACIÓN DE TRASTORNOS ALIMENTICIOS Y OBESIDAD DE SALAMANCA

ATRA y Obesidad es una asociación sin animo de lucro que pone el foco en ayudar a familiares y personas que sufren Trastornos de la Conducta Alimentaria. Se encuentra situada en la calle Gran Capitán, 58 2º 9. Para contactar, a través del 622 92 74 74 o en atrayobesidad@gmail.com.

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