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Enrique Rodríguez Salinero, junto a su asistente personal. LAYA
La historia de superación de Enrique Rodríguez: cuando te cambia la vida para ayudar a los demás

La historia de superación de Enrique Rodríguez: cuando te cambia la vida para ayudar a los demás

Enrique Rodríguez Salinero, que se quedó en silla de ruedas hace 15 años, es el actual delegado de la Asociación de Personas con Lesión Medular y otras Discapacidades Físicas (ASPAYM) en Salamanca

Elena Martín

Salamanca

Lunes, 11 de marzo 2024, 11:50

Decía el escritor estadounidense Napoleon Hill que «la victoria siempre es posible para la persona que se niega a dejar de luchar». Y, con esa premisa, lleva viviendo Enrique Rodríguez Salinero desde que, en 2009, su vida diera un giro de 180º. Por aquel entonces, trabajaba en la consejería de Medio Ambiente como ingeniero de montes, pero nunca se había imaginado que un plan relegaría a un segundo plano su pasión. Y es que lo que empezó siendo una escapada improvisada con sus compañeros de trabajo terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla porque el arrojo que mostró para tirarse a un río que desconocían completamente terminó pasándole factura.

En el momento en el que dio aquel salto, no solo su rutina cambió. También lo hizo su forma de apreciar lo que tenía. Aquel golpe contra una piedra, con el que se le giró el cuello, le provocó una lesión medular que le dejó tetrapléjico. «Al tirarme de cabeza y golpearme con una roca, no me quedé inconsciente, pero no podía mover nada. Como estábamos en medio de un descampado, tuvo que venir un helicóptero para trasladarme al hospital», recuerda conmocionado el ahora delegado de la Asociación de Personas con Lesión Medular y otras Discapacidades Físicas (ASPAYM) en Salamanca, que hace un año llegó al despacho número 21 de la Casa de las Asociaciones después de haber estado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, al que considera toda una referencia.

«Cuando yo tuve mi accidente, me dijeron que tenía un margen de mejora y que debía superarlo para intentar ser lo más independiente posible. Empecé la terapia en ASPAYM Valladolid, donde me trasladaron la necesidad que tenían de que la federación llegase a Salamanca. Hoy en día, todavía seguimos esperando a que se abra nuestra sede, que muy pronto estará en el barrio de El Zurguén. Tenemos el apoyo del Ayuntamiento y de las consejerías de Familia y de Sanidad», recuerda Enrique Rodríguez.

«ASPAYM tiene delegaciones en Ávila, en Palencia, en Valladolid, en Burgos y en Zamora, pero, en Salamanca, llevamos varios años intentando poner una sede para que las personas que tengan una discapacidad acudan a rehabilitación y tengan una ayuda psicológica. Queremos seguir luchando para mejorar su calidad de vida», asegura haciendo hincapié en la importancia que tiene que, de una vez por todas, se eliminen las barreras arquitectónicas que siguen existiendo en Salamanca y en sus pueblos: «Es necesario que se eliminen las barreras físicas y emocionales para que las personas con discapacidad se integren en la sociedad lo mejor posible. Actualmente, en Castilla y León, ASPAYM tiene 2.850 socios. En Salamanca, somos unos 50. Nada mal para haber comenzado hace nada desde cero».

Una ayuda que sirve de mucho

La 'mano' que echa la Asociación de Personas con Lesión Medular y otras Discapacidades Físicas (ASPAYM) sirve de mucho. Nadie puede negarlo. En el despacho 21 de la Casa de las Asociaciones de Salamanca, se trabaja por garantizar la inclusión social de las personas discapacitadas de la provincia con un programa de recuperación e integración social para que una vez que alguien tenga un accidente, pueda integrarse de la mejor forma posible en la sociedad y no se haga más cuesta arriba el trance tan duro que supone el quedarse en una silla de ruedas.

«En ASPAYM, las personas con discapacidad pueden trabajar su físico, pero también pueden recuperarse a nivel emocional. Nuestros psicólogos hacen un papel clave. A mí me ayudaron muchísimo. Cuando yo tuve el accidente, me pensé mucho si seguir hacia adelante o no. Si hay algo que me hizo seguir fue que, en ASPAYM, iba a ayudar a otras personas que estaban viviendo lo que yo. Cuando te metes de lleno a ayudar estas personas, ves todo lo que puedes mejorar la vida de la gente y terminas sintiendo una satisfacción tremenda por todo lo que haces en tu día a día», afirma Rodríguez Salinero, que no olvida cómo tuvo que readaptar su vivienda después de aquella escapada: «En ASPAYM, me aconsejaron en todo. Cuando tuve el accidente, tuve que adaptar mi vivienda para desenvolverme en mi día a día de la mejor forma posible. También fomentamos la inserción laboral haciendo de intermediarios entre empresas y trabajadores. Necesitamos que la gente nos conozca. Mucha no acude a nosotros porque no tenemos un centro de referencia».

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