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Las trabas y dificultades con las que se topan para conseguir el visado está provocando que estudiantes estadounidenses desistan de sus planes de venir estudiar a Salamanca y opten por otros destinos. El «desastre» de los consulados de España en EEUU no es un problema nuevo, la Asociación de Programas Universitarios Norteamericanos en España(APUNE) lleva cerca de dos décadas denunciando que para obtener ese permiso la documentación exigida varía en función de si se solicita en Boston, Chicago, Los Ángeles, Miami, Nueva York, San Francisco o San Juan de Puerto Rico, y en algunos casos se llegan a pedir requisitos imposibles de asumir, como un seguro médico que cubra cualquier tipo de incidencia. Si bien en los últimos meses se han tratado de dar pasos para lograr una mayor uniformidad de criterios, los retrasos en la tramitación del permiso, que llega a tardar varios meses, así como la falta de información y de respuestas están complicando aún más la obtención de visados. Según explica el director en Salamanca de la Universidad Wake Forest (Carolina del Norte) y miembro de APUNE, Javier García Garrido, desde el pasado diciembre el Ministerio de Asuntos Exteriores ha subcontratado a la empresa india BLS International para la recogida y tramitación de solicitudes de visado. «Se suponía que iba a agilizar todo el proceso y que iba a ser mucho mejor, y ha supuesto un extra de complicaciones. No sabemos si en el futuro mejorará, pero desde luego ahora es un desastre», asegura.
Más de dos meses esperando la concesión del visado, información errónea en las webs, un servicio telefónico externalizado que no responde a las preguntas o la subcontratación de otras empresas por parte de la compañía concesionaria de labores hacen que las dificultades para venir a estudiar a España más de tres meses se hayan agravado, «Cada día es peor, más confuso. Es un desastre total. Además, el problema es que cada consulado opera por su cuenta. Por mucho que dicen que van a unificar criterios, después no lo hacen», denuncia García Garrido. «A una persona que quiere venir a estudiar a España, que se va a gastar aquí un dineral, le estamos poniendo unas complicaciones tremendas», remarca añadiendo que además para recibir el pasaporte en EEUU hay que esperar hasta doce semanas.
Pero, ¿cuántos estudiantes norteamericanos desisten de sus planes de venir a Salamanca por este motivo? Sí existen datos contrastados de cuántos jóvenes llegan, pero es casi imposible medir cuántos optan por no hacerlo por las trabas que se encuentran a la hora de obtener el visado o por no poder cumplir algunos de los requisitos que se le solicitan. APUNE estima que la mayoría de los programas están experimentando una disminución de entre el 3% y el 10% en la matrícula, lo que se traduciría solo para sus socios en unos 2.000 estudiantes en toda España, que normalmente pasan en el país entre seis meses y un año. De hecho, muchos alumnos que inicialmente iban a venir a España son redirigidos a otros lugares, así muchos se han derivado este curso a Florencia, según explica García Garrido, quien señala que, frente a los 25 alumnos que solo su universidad, de las 85 que integran la asociación, trae habitualmente a Salamanca en otoño, este año son veinte.
Un seguro médico de cobertura ilimitada
Uno de los requisitos que el Gobierno de España exige a los estudiantes de Estados Unidos para obtener el visado es un seguro de enfermedad que «debe cubrir todos los riesgos asegurados por el sistema público de salud en España» y que «no debe tener copago ni deducible». Esta exigencia ha sido interpretada a lo largo de los años de maneras diversas por los consulados que España tiene en el país norteamericano y ha llevado a muchos estudiantes a renunciar a su viaje por la excesiva cobertura sanitaria que se les podía exigir en algunos de ellos con «cláusulas imposibles de asumir», según fuentes de la Asociación de Programas de Universidades Norteamericanas en España. Tampoco existen criterios uniformes, aseguran desde APUNE, respecto a la prueba de la disponibilidad de medios económicos y al certificado de antecedentes penales que debe solicitarse al FBI y que debe ser traducido al español por un traductor jurado. A estas dificultades se sumarían, según explican los estudiantes que viajan a Salamanca, cambios repentinos de la dirección a la que hay que mandar la documentación o la imposibilidad de contactar con la empresa que tramita los visados.
La mala experiencia de Ethan y Herny
«Cuando acudí a la embajada de Washington para recoger mi visa, estaba llena de estudiantes de Nueva York, que se encontraban en la misma situación que yo, que habían tenido que viajar hasta allí porque no se las podían enviar a sus casas porque tenían mucho trabajo», explica Ethan Bennett, quien estuvo a punto de quedarse sin venir a estudiar a Salamanca por lo problemas para obtener el visado de estudiantes. En su caso, vive en Arlington (Virginia) a 20 minutos de la capital de Estados Unidos y no le supuso mucho problema personarse en la oficina para comprobar que problemas había con la tramitación de su visado. Para Henry Murray, de Winston-Salem (Carolina del Norte), fue más complicado. Tuvo que acudir a un amigo de la familia que vive en Washington para que se enterase por qué más de un mes después de haber solicitado el permiso no tenía noticias del consulado. «Lo solicité el 5 de junio. Ante la falta de noticias, me di cuenta de que había un problema. Llamaba al servicio de atención al cliente, que debe estar emplazado en la India, y me decían que tenía que seguir esperando», explica el joven norteamericano criticando lo difícil que resulta obtener cualquier tipo de información de la nueva empresa india a la que el Gobierno le ha encomendado la tramitación de los visados. «Finalmente mi padre le pidió a un amigo que fuese a comprobar qué ocurría. Resulta que la embajada tenía listo mi visado pero tenían mal mi número de teléfono», apunta. El 10 de agosto tuvo que viajar a la capital de EEUU para recogerlo.
Conforme a la información del Ministerio de Asuntos Exteriores, el plazo legal para tomar una decisión ante una solicitud de visado es de un mes a partir del día siguiente a la fecha de presentación de la solicitud —ampliable en caso de que se considere necesaria una entrevista previa—. Sin embargo, según la asociación APUNE, en el caso de EEUU está tardando una media de 10 semanas en resolverse. Así, Ethan Benet lo solicitó a principios de julio al Gobierno español el permiso para venir a estudiar a Salamanca varios meses con la Universidad Wake Forest. A finales de ese mismo mes y ante la falta de respuesta, insistió en saber qué estaba ocurriendo. «No habían recibido los papeles, se habían perdido porque la oficina había cambiado de ubicación sin avisar previamente», asegura. Tuvo que solicitar el permiso por segunda vez a finales de julio. Obtuvo el visado a mediados de agosto. Sin haber recibido ningún mensaje de móvil ni aviso de que ya estaba listo y ante los problemas que había tenido previamente, optó por acudir directamente a la oficina para reclamarlo. «Yo tengo suerte porque vivo a veinte minutos de Washington, pero imagino que para quienes viven más lejos, en otros estados, tiene que ser muy complicado», señala meses después en la Plaza Mayor, mucho más tranquilo que en verano cuando dudaba de si finalmente podría venir a la capital del Tormes.
Normalmente las universidades norteamerincas suelen enviar la documentación de todos los alumnos que van viajar a España a la vez. En esos casos, aunque los permisos tarden incluso más de dos meses, no suele haber problemas en su tramitación, apunta Javier García Garrido. Sin embargo, hay casos como el Ethan o Henry en el que no es posible. El primero de ellos, por ejemplo, viajó a Israel a principios del pasado verano. Debido a ello, no podía prescindir del pasaporte que es necesario presentar para la obtención del visado y tuvo que hacer la solicitud de manera individual. Tanto él como Henry son solo dos de los estudiantes que se encuentran con dificultades para que el Ministerio les autorice una estancia de estudios de varios meses en Salamanca. Ellos finalmente lo han conseguido, señala el director territorial de la Universidad Wake Forest, Javier García Garrido, y por eso aquí sabemos las dificultades que han tenido para conseguirlo. Sin embargo, insiste el representante de APUNE no es posible saber cuántos estudiantes «se dan por vencidos y optan finalmente por otros destinos».
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