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Varias procesionarias descienden por el tronco de un árbol. ARCHIVO
Así se blinda Salamanca ante el peligro de la procesionaria

Así se blinda Salamanca ante el peligro de la procesionaria

El Ayuntamiento lleva a cabo un tratamiento de endoterapia para acabar con la 'colonización' de este insecto, que puede provocar reacciones alérgicas graves e incluso la muerte en mascotas

Elena Martín

Salamanca

Domingo, 7 de abril 2024, 13:01

Todos la conocen. Especialmente, los que tienen perro. Se llama thaumetopea pitycampa, pero se la conoce como oruga del pino o procesionaria y, con la llegada de la primavera, baja de los pinos para deambular por aceras y parques. Lo hace junto a otras en fila india, a modo de procesión -de ahí su nombre popular- y con un único objetivo: no ser devorada por los pájaros.

Pero la realidad es que pocas personas conocen lo peligroso que es toparse con este insecto, que, a priori, parece inofensivo. Y es que, además de las reacciones alérgicas que provoca con sus pequeños pelos 'especiales', parecidos a pequeñas flechas, puede llegar a ser mortal para las mascotas con solo tocarlas.

Durante estos días y, teniendo en cuenta que el cambio climático cada vez adelanta más su presencia, la procesionaria mantiene en alerta a todos los viandantes. Lo hace creando expectación por la posible formación de plagas y pese a que la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental lleva a cabo varias campañas de prevención.

En Salamanca, el Ayuntamiento trabajó durante todo el mes de octubre para erradicarlas. Lo hizo con un tratamiento de endoterapia, llevado a cabo en ejemplares que, por altura o ubicación, hacen inviable la retirada de bolsones y con el objetivo de prevenir ante su aparición, anticipándose a los meses cálidos y evitando posibles problemas en la salud urbana de sus ciudadanos.

Según fuentes municipales, «este insecto pasa todo el invierno en grandes bolsones en lo alto de pinos y comienza a bajar en febrero, por lo que la prevención de esta plaga es esencial para evitar que las orugas entren en contacto con las personas». Asimismo, «los inviernos cada vez más templados y la ausencia de lluvias en estos últimos meses hace presagiar una temporada con mayor incidencia que la media». Es por este motivo por el que el Consistorio salmantino tiene en marcha una campaña de prevención en la que se inyecta a los árboles susceptibles de esta 'colonización' sustancias de forma localizada que sirven para nutrirlos y combatir las larvas cuando todavía son pequeñas.

Durante los primeros meses de este año, se ha llevado a cabo una segunda fase de este proceso y el servicio municipal ha colocado trampas específicas para esta especie en árboles de difícil acceso o con mucha altura, que consisten en la instalación de unos anillos que abrazan el tronco del árbol y evitan que las orugas lleguen al suelo al quedar atrapadas por el sistema. La tercera medida de actuación directa de prevención es la eliminación de bolsones con camión cesta y la eliminación de los mismos en aquellos pinos en los que es posible el acceso al nido.

Por último, hay que destacar que Salamanca también lucha contra la procesionaria a través de su estrategia de infraestructura verde, 'Savia', y de proyectos como el LIFE Vía de la Plata, con las que se renaturaliza la ciudad y se aumenta la biodiversidad con nidos que albergan distintos tipos de aves insectívoras que se alimentan de estas especies.

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