Puntual, rápido y limpio, así fue el primer encierro de San Bartolomé en Fuenteguinaldo. Los encerradores, muchos de ellos ataviados de charros, demostraron su pericia en el manejo de las redes bravas llevando a buen término el encierro.
Un festejo en dos partes con tres de los novillos junto con los mansos y por detrás un cuarto novillo que los mozos fueron llevando hacia la plaza y que se unió a otro que había quedado descolgado en la mitad de la calle del Cristo. Los novillos pertenecían a la ganadería local de Hermanos Mateos.
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