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Martes, 13 de octubre 2020, 23:08
Poco se imaginaba Pilar Yagüe que justo un año después de celebrar su 107 cumpleaños el deseo que pidió al soplar las velas se habría cumplido. La silla de ruedas en la que se desplazaba hace ahora doce meses ha pasado a la historia y Pilar puede disfrutar hoy de su 108 aniversario caminando de nuevo y sólo con la ayuda de un andador.
Oriunda de Paradinas de San Juan es una mujer “humilde, buena y con una memoria increíble”, como dicen de ella las trabajadoras de la residencia de Santa Marta donde vive desde que se convirtió en centenaria. Por su día especial les ha pedido flan, porque “la tarta la veo tan grande que parece que se me quitan las ganas de comérmela”, lo que demuestra que también es persona de gustos sencillos. Y esto también se ha cumplido. Al igual que ha podido ver vídeos de su familia a través de un ordenador.
Si se le pregunta por su longevidad, Pilar lo tiene claro: “No hay ningún secreto, el secreto hay que preguntárselo a Dios”, un Dios al que se encomienda para que la lleve al cielo porque, aunque como ella misma reconoce, “a la muerte siempre se le tiene miedo y yo no quiero morirme”, también tiene muy claro donde quiere estar cuando la vida terrenal se termine “aunque yo no sé si lo he hecho bien”.
Con su prodigiosa cabeza que parece haber desafiado al tiempo, Pilar corrige a las trabajadoras de la residencia que aseguran que ha tenido dos compañeras de habitación, mientras ella afirma segura que han sido al menos cinco. También habla de su actual compañera que “no me da guerra la verdad, aunque está un poco averiada”, a pesar de que tiene casi veinte años menos que ella. Explica que hay una confusión con su ropa y la de otra residente que le preocupa un poco y pide que le vuelvan a poner en la televisión Radio María, uno de sus principales entretenimientos: “Escucho el rosario por la mañana y por la noche y los domingos, si puedo, tres misas”.
Superado con creces el siglo de vida, Pilar nunca ha tenido enfermedades graves, salvo “unas fiebres que nunca se supo de qué eran y el sarampión que tuve de joven” y la caída que la hizo ingresar en el hospital y después en la residencia a un mes de cumplir los 100 años. Pastilla para el colesterol, omeprazol y un paracetamol partido y de vez en cuando, además de la de dormir que “es la pastilla que más me interesa”, es su única medicación.
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