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Las tradiciones salmantinas que agonizan o han muerto

Las tradiciones salmantinas que agonizan o han muerto

La influencia de culturas externas y la pérdida de población en los pueblos hace que muchas de las tradiciones de la provincia hayan desaparecido o estén a punto de hacerlo

Lunes, 6 de mayo 2019, 13:58

La provincia de Salamanca pierde muchas de sus tradiciones populares festivas o vinculadas a la agricultura y a la ganadería, entre otras. La influencia de culturas externas que llegan a través de los medios modernos de comunicación como radio, televisión o internet. Además, la pérdida de población ha influido notablemente.

Celebraciones como “La vaca pendona”, “Los judíos” o “La horca” ya forman parte de la historia de las tradiciones y otras como “El cabildo”, “El perrero” o “La quema de la sarna” están en peligro. El problema de las tradiciones es que se descontextualizan.

“En las faenas agrícolas ya nadie ara con bueyes. Todo el mundo cantaba cuando trabajaba. Prueba de ello son los antiguos cancioneros.

En el primero de Dámaso Ledesma hay un capítulo dedicado a canciones de trabajo porque se cantaba para cavar las viñas, para los muelos, para los acarreos, para la siega. Ahora como se realiza todo de forma mecánica, ya no se canta. Toda la tradición del lino, el trabajo es una tradición pero tenía esa parte segunda que eran las canciones específicas para esa labor. Ya no existe el lino y desaparece por su propio peso”, destaca el investigador de cultura tradicional José Ramón Cid.

“Los niños ya no juegan en la calle, están pegados al móvil. Han desaparecido juegos como la comba, el pati, las tabas, la peonza...”, comenta la etnógrafa María Fernanda Martín

Las formas de pastoreo y de criar el ganado son diferentes por eso se echa en falta los sonidos que se vivían en los pueblos. “Sonidos de los cuernos, de las campanas para que la gente supiera que se sacaba a pastorear los cerdos, o las cabras o diferentes animales”, comenta Juan Francisco Blanco, director del Instituto de las Identidades quien ejemplifica señalando que “eso tenía una marca de identidad que se hacía porque las familias tenían muy pocos animales y había un porquero, un pastor que sacaba los cerdos o las cabras de todo el vecindario que se llevaban a la montanera. El hecho de llevar diferentes animales de propietarios distintos, también ciertas marcas diferenciadoras han dejado de utilizarse o se utilizan de una manera menos sugerente de lo que era antiguamente”.

Y en este sentido denuncia que hay ciertas formas de arquitectura como los chozos o los corrales, gallineros, pequeñas construcciones vinculadas a los animales que han perdido presencia en los pueblos.

Al haber cambiado las condiciones del agricultor y las técnicas de cultivo han desaparecido algunas tradiciones. “Hoy la arada no se hace con bueyes. Se hace metido en la cabina de un tractor con aire acondicionado y sonido estereofónico. Entonces rechinará mucho que alguien se le ocurra cantar una arada como lo hacían los gañanes en las besanas de la Armuña. Si desaparece el contexto desaparecerá la muestra cultural que estaba arropada por ese contexto.”, añade Juan Francisco Blanco.

También han desaparecido otras costumbres como el reparto de las tierras, el uso de los terrenos comunales, los sorteos de las eras. Ahora ya hay cosechadoras lo que implica que han desaparecido las cuadrillas de segadores, tampoco hay trillos y no quedan carros para acarrear porque todo se resuelve con la cosechadora.

Los juegos

Ya no juegan los niños en la calle, están pegados al teléfono móvil, las tabletas o a la televisión. “Ya no hay niños jugando en la calle y desaparecen los juegos tradicionales, los materiales, las canciones, los utensilios, las piezas que se utilizaban para esos juegos. Han desaparecido la comba, el pati, la peonza, las tabas (que en los pueblos eran de hueso), las bogayas”, recalca la etnógrafa María Fernanda Martín.

Y es que la calle ha sido centro de muchas de las tradiciones de la provincia, las que se han perdido y las que en cierto modo se van perdiendo. “Ha desaparecido el serrano, que es una tertulia de la memoria colectiva compartida en la que se contaban cuentos, leyendas, coplas. También estaban las solanas, que eran tertulias para acompañar trabajos que ya no se hacen, como remendar o coger los puntos a las medias”, destaca Juan Francisco Blanco.

Enhorabuena y visita. Ahora se quiere recuperar la boda tradicional

Ha desaparecido del paisaje urbano la enhorabuena, que se hacía en el segundo día de las amonestaciones. Pasaban por casa de la novia, ella exponía el ajuar. Se generaba una picaresca. El mundo de la tradición es como una gran representación teatral, todo el mundo tiene un papel, sabe cómo es ese papel, saben que es pura dramaturgia pero hay que hacerlo, hay que representarlo y hay que llevarlo hasta el final. En esa exposición de lo que se ha portado era muy común. La gente se ha dejado mantelerías para exagerar y que la gente admirase a la novia y su ajuar.

“La Horca” de Valdecarros desapareció recientemente y otras tradiciones como “El Cabildo” o “El Perrero” peligran

En muchos casos la gente lo sabía, pero era un juego. En algunos sitios había convite ya que pasaban a dar la enhorabuena, según recuerda María Fernanda Martín.

Ya ha desaparecido la Horca de Valdecarros (se representó hasta hace dos años). Muchas están a punto de desaparecer como El Cabildo, en Navales, el Perrero en Nava de Francia al igual que lo están otras como correr los gallos, las pintadas de quintos e incluso la matanza puramente tradicional.

TRADICIONES DESAPARECIDAS O EN PELIGRO

FIESTAS

“La vaca pendona”, “La vaca prima” en Villavieja de Yeltes “Los judíos” en Gallegos de Solmirón procesiones por falta de personal para sacar los pasos corridas de gallos originales algunos aspectos de los ofertorios.

GASTRONOMÍA

Los hornazos se elaboraban en muchos pueblos en el horno. Cada vecino preparaba los hornazos de sus familias. Ahora ya se tiende a comprarlos hechos. También tienen a la desaparición los dulces de los convites, las comidas de hermandad de los mozos o la calvochá.

TRADICIONES

La Horca de Valdecarros. Hasta hace dos años se estuvo representando, ahora parece que no se hará más por falta de mozos. Las pintadas de quintos también tienden a desaparecer porque no existe el servicio militar. Ahora se han incorporado las mujeres a las fiestas y puede resistir la tradición. El Perrero, en Nava de Francia, la “Quema de la sarna” en Lagunilla o El cabildo, de Navales están en peligro.

La matanza está desapareciendo porque la legislación está siendo cada vez más exigente y las matanzas domésticas acabarán desapareciendo con casi absoluta seguridad. Como mucho quedará un residuo de gente que compre carne en los mataderos, la pica, la prepara, la enfusa, pero lo que es la matanza desaparecerá porque la gente que lo hace no estará. En diez o quince años pasará a la historia, asegura el director del Instituto de las Identidades, Juan Francisco Blanco. La matanza de hoy en día se adapta a los nuevos tiempos y pierde el glamour. También desaparecerán las adaptadas porque no hay gente que sepa hacerlo.

TRADICIONES FORTALECIDAS

Los alimentos. Productos protegidos por marcas de garantía (hornazos, quesos artesanos o aceites de calidad).

Teatro popular. La creación de ferias de teatro o programaciones en pequeños teatros (Sequeros y La Alberca), representaciones de La Pasión (Serradilla, La Alberca y Candelario).

Otras actividades como las mayordomías o la confección de trajes tradicionales, se fortalecen.

TRADICIONES RECUPERADAS

Generalmente se trata de tradiciones que se llevan a cabo de cara al turismo. En ellas se demuestra una sensibilidad hacia la recuperación de la raíz. En este sentido hay que destacar La “bufa” en la localidad de Aldeadávila de la Ribera, las bodas tradicionales, por ejemplo en Candelario, y las matanzas tradicionales, por ejemplo en Guijuelo.

VIEJAS TRADICIONES, EN IMÁGENES

Disfraces de Carnaval en Almenara de Tormes.

Lavando las tripas en la matanza en Herguijuela del Campo. Las matanzas domésticas están condenadas a desaparecer, como ha desaparecido la práctica de ir a lavar las tripas al río, a los regatos, a las fuentes o a las charcas.

Plaza de toros con carros en Berrocal de Salvatierra. La extinción del carro de labranza y la estricta normativa legal referida a las corridas de toros, han condenado este tipo de plazas.

Corrida de gallos en San Antón en Cabrillas.

Ofertorio de Madrinas en Villasbuenas

Quema de la sarna en Lagunilla. Ritual de la noche de San Juan confines profilácticos, para protegerse de la sarna, ya sólo se convierte en una reconstrucción esporádica.

Solana en Miranda del Castañar

Procesión del Santo Entierro el Viernes Santo en Salvatierra de Tormes

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