El supermercado de Marcelino San Juan Pérez es un lugar imprescindible en Villoria y en toda la comarca. Situado en una de las avenidas principales de la localidad es uno de los principales establecimientos que distribuyen la prensa en la zona desde el año 2003.
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Este villorejo vende a diario las revistas y periódicos que demandan sus clientes desde su establecimiento situado en la avenida de las Villas. Su enclave privilegiado en la carretera de Cantalapiedra a Encinas de Abajo le hace ideal para la parada de vehículos que transitan por esta carretera a su paso por Villoria.
«Vienen sobre todo de El Pedroso de la Armuña, Arabayona de Mógica, El Campo de Peñaranda y Cantalpino», detalla Marce San Juan.
Este vecino de Villoria es un vendedor nato. Nació en el sector, ya que sus padres y sus abuelos ya tenían tienda. «Represento a la tercera generación desde la tía Venera», explica. Este nombre es bien conocido en el pueblo.
Él comenzó en la tienda que actualmente regenta su hermano en la Plaza Mayor y años más tarde abrió la de la carretera, que hoy es un completo supermercado en el que no falta de nada. Tiene todo tipo de productos de alimentación y para el hogar además de frescos. Marcelino San Juan recibió un agradecimiento por parte de sus vecinos durante la pandemia. Los niños le obsequiaron con un dibujo por ser uno de los héroes del momento. Gracias a su trabajo y generosidad hizo que llegaran alimentos a muchas viviendas de personas que no podían salir de su hogar por el estado de emergencia.
De su trabajo destaca el «servicio al ciudadano sobre todo con el coronavirus», subraya. Fue una época que quedó marcada y que a pesar de no traer un buen recuerdo en todas las dimensiones porque queda el recuerdo de las personas desaparecidas, si despierta la gran cantidad de valores que se regeneraron en aquellos días. Junto a la prensa reparte el pan a diario.
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El de Marcelino San Juan Pérez y su mujer, Isa, es un trabajo de contacto directo con las personas. En muchas ocasiones les transmiten preocupaciones, dudas y alegrías además no falta la costumbre de estar pendiente de que todos estén bien. Es la dinámica social que se mantiene en los pueblos y que hace que todos se sientan como una familia y a la vez acompañados y protegidos.
En Villoria y en toda la zona de Las Villas las noticias vuelan, por eso cuando pasa algo enseguida recurren al vendedor de prensa más conocido de la zona.
«Cuando viene algo de un pueblo, a los dos minutos me quedo sin periódicos» , cuenta Marcelino San Juan. Este villorejo es feliz con un trabajo que requiere mucha dedicación pero con el que se siente privilegiado porque le permite vivir en su querido pueblo.
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