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Lunes, 17 de octubre 2022, 22:47
La Audiencia Provincial de Salamanca ha dejado visto para sentencia el ya conocido como ‘caso de la calle Mansilla’, el procedimiento seguido contra la exalcaldesa de Béjar, María Elena Martín Vázquez, por interferir en la actuación de los policías durante la celebración de una fiesta en un local de la citada calle de la localidad.
Ante el tribunal, la exalcaldesa de Béjar ha reconocido que aquella mañana perdió el control porque la actuación policial le pareció “desproporcionada”. Ha asumido que “estaba muy nerviosa” y en esa situación dijo muchas cosas que no recuerda y que no estuvieron bien, pero a preguntas de la acusación sobre si intervino por el hecho de que varios de los jóvenes eran hijos de cargos de su partido ha asegurado que su actuación en la calle Mansilla “no fue cuestión de colores”.
La exalcaldesa ha declarado que acudió allí a primera hora de la mañana tras recibir la llamada del entonces concejal de Deportes, José María Muñoz Acha, que le pidió ayuda porque sus hijos estaban en un local donde estaba interviniendo la policía por ruidos: “Me puse muy nerviosa y cometí el error de acudir, pero acudí a la llamada de ese compañero porque en diversas ocasiones sus hijos ya habían sido multados por distintos motivos, por muchas cosas, por la Policía Local. Él estaba muy estresado y me dijo ‘por favor, ven’”, ha declarado.
Esa llamada fue para ella “como una llamada de auxilio”, así que no lo dudó y fue en su ayuda. “Lo primero que he hecho ha sido dirigirme a los agentes y preguntarles qué estaba pasando... que por qué llevaban ahí cinco horas”, ha explicado y ha señalado que ella “jamás ha inferido”, y que si intervino fue porque “le pareció desproporcionado”.
“Es verdad que en una calle con muy pocos vecinos, pero los pocos que hay tienen derecho a descansar”, ha manifestado y ha añadido que pese a ello: “En esta ocasión me pareció que estaban, si me permite la expresión, apagando el fuego con gasolina”.
“Yo no he llegado diciendo ‘dejad de denunciar’, yo he dicho ‘bueno, ya está bien después de cinco horas’”, ha señalado, recalcando que le pareció que la intervención policial “estaba siendo desproporcionada”, por lo que “tenía que acabar esta situación cuando antes”, volviendo a recordar que “estaba muy nerviosa y a lo mejor dijo verbalmente alguna cosa que no es procedente”.
Ha aclarado que no recuerda “las palabras textuales” y aunque ha negado haberles dicho que si pensaban que eran “Starsky y Hutch”, ha asumido que “probablemente” sí dijo todo lo demás, aunque para nada les amenazó.
“Era un momento, no voy a decir de enajenación, pero era un momento tenso para mí” y ha señalado que en cuando tuvo “unos segundos de serenidad”, se preguntó: “Qué estás haciendo Elena? Fue un subidón de todo” y de hecho de inmediato al ver que lo que estaba haciendo no estaba bien, pidió perdón a los policías.
Lo que ocurrió, ha concluido, “forma parte de mi situación de ansiedad o de calentón”, dijo y aseveró haber pedido a los agentes disculpas “muy sinceras”: “Yo de verdad que estaba muy pesarosa por haber perdido el control de esa manera y se lo he transmitido de forma sincera”.
Tras ello y proponer incluso hacer una mesa de trabajo con los jóvenes en conflicto, creyó que sus disculpas habían sido aceptadas por los agentes: “Me dijeron que estuviera tranquila y así me he ido, pensé que el asunto estaba resuelto”, lamentó.
Por su parte, los policías perjudicados han mantenido su versión de los hechos, que fueron víctimas de insultos, peinetas e incluso levantamiento de la falda por parte de una de las chicas y que, ante la actuación de María Elena Martín se sintieron “intimidados”, tanto “por la manera en que se dirigió a ellos” como por el hecho de tratarse de la por aquel entonces “señora alcaldesa”.
Han asegurado que aunque la exalcaldesa acabó pidiéndoles disculpas, fue “un perdón poco creíble” tras el que siguió insistiendo en que las denuncias levantadas aquella noche contra varios jóvenes no llegaran a fin.
Incluso una de las agentes, que sufrió ansiedad a raíz de estos hechos, no ha podido contener las lágrimas durante el juicio y ha incidido en que es cierto que la exalcaldesa les pidió perdón pero solo repetía “que había que solucionarlo”, que no llegaran a fin las denuncias.
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