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El viernes supimos de la muerte de Mayra García, que en realidad se llamaba Nicéfora y era salmantina. Los veteranos de la radio ... la conocían como Nice y era un talento vocal en aquella Salamanca en blanco y negro. Su voz fue haciéndose un hueco en la radio y en el interés de los influencers de la época y terminó siendo la voz de los Tres de Castilla, aunque también participó en alguna grabación del Trío Siboney. El alzheimer fue comiendo sus recuerdos y ya ni en sus mejores momentos recordaba que fue una de las mejores cantantes españolas y que su voz era imprescindible en programas como los de discos solicitados o los primeros de la televisión. Conocí su fallecimiento en las primeras horas del Día de la Mujer, cuya manifestación reventó el pasillo que une la plaza de la Concordia y la Plaza Mayor. Hubo manifestantes que no pudieron acceder a la Plaza y algunos representados en los medallones tenían cara de miedo. Una vez más, fueron las jóvenes las que más veces y más alto alzaban sus voces. Las mismas que habían echado la mañana dejando sus lemas en cartones y luciendo todo el día signos feministas en las mejillas. Raquel, María, Cata, Rosa, Yeni y Clo gritaban a los cuatro vientos que no tenían miedo. Les pregunté si lo tendrían cuando acabase la manifestación y me reconocieron que hasta que les durase la adrenalina. Algo que no puede ser. No faltaron las más concienciadas, como Ascensión Iglesias, la gente de la asociación Plaza Mayor, sindicalistas y afiliadas de partidos, que llevan toda la vida en ello. Este año vi también a mujeres que no esperaba ver, que me confesaban que ya estaba bien, algo que he escuchado muchas veces a Manuela Torres, abogada. La cita terminó con la certeza de que el año que viene acudirán más mujeres.

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