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La Pascua son hornazos y los hornazos son huevos. O lo eran. Lo dice nuestro Diccionario de la Lengua Española, que sigue sin ampliar con ... nuestro hornazo la definición clásica, que es la de mona. En Fuenterroble se recogen hoy docenas de huevos para ofrecérselos mañana, Lunes de Pascua, al Cristo del Socorro. Los mismos que tenían los hornazos serranos, citados en el blog de Isidro Barcala, recopilador de tradiciones e impresiones albercanas: “Prefiero hablar del hornazo, el bandujo, que sea graso, les mandaré las recetas, las de tu madre o mi abuela. Eso está bien, ya cuela”. Celebrará el bueno de José Luis Puerto su Premio Castilla y León de las Letras con hornazo y buen vino. O quizá con una “merced de Dios”, o sea, dos huevos fritos con torreznos, ahora que ha terminado la cuaresma. Pintemos y rodemos huevos, hagamos con ellos vinagreta y echémoslos a los limones serranos. Pongamos a prueba a un cocinero pidiéndole unos huevos fritos para ver qué pasa este día de la Comunidad, de libros y comuneros. Cómo echaré de menos este año la carta anual de José Almeida recordándome que el representado en el monumento a Maldonado, el comunero Francisco Maldonado, no era neurólogo sino nefrólogo. Si sabré yo lo que es un nefrólogo. Y además cordobés, como su colega Miguel Ferrer. A su tertulia de médicos se ha unido hace poco Manolo Benito. La relación entre los médicos y los huevos nunca ha sido fácil y las consecuencias las hemos pagado los demás incrementando el pastillero.

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lagacetadesalamanca Letras y hornazos