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La Casa Imperial de Japón está a punto de emitir el último parte con la marcha definitiva de Akihito y Michiko, que nos ... honraron en 1985 y 1994 pisando nuestras calles. Quizás ahora nos visiten como dos jubilados japoneses más y les veamos tirar de sus maletas del autocar al hotel sin los rigores del protocolo. Con ellos se inauguró una era que ahora se cierra, al tiempo que abre otra que se denomina “raiwa”, que significa “fortuna y paz”, que quizá incorpore como saludo a amigos y conocidos al despedirles: “raiwa”. Una era protagonizada por Naruito y Masako, que también vinieron a Salamanca en 2013, como parte de esa relación especial que mantenemos con Japón y que podría ampliarse con la visita de la princesa Aiko o princesa Toshi, que significa que “respeta a los demás”. Los emperadores salientes inauguraron con su visita a Salamanca una maravillosa era en la que todos tenemos algo de nipones y los japoneses que nos visitan se hacen un poco charros tras su paso. Ambos compartimos una esperanza de vida interesante.
Aquí, los políticos intentan a golpe de frase ocurrente protagonizar la nueva era que se abrirá tras el 28 de abril. Tras el paso de Pedro Sánchez se nos anuncia el advenimiento de Pablo Casado cuando las procesiones y las elecciones municipales se acercan. Casado trae el frío que puede dejar tiritando los árboles floridos que han anunciado una primavera que comienza con hechuras de invierno, dando la razón a quienes dicen en la barra del bar, con café y tortilla, que las estaciones vienen cambiadas. Políticos que cada día se inventan algo que comentar en un teje y desteje agotador, que es una forma de llevar la iniciativa. Ninguno le desea al otro “raiwa” e incluso dentro del propio partido.
Hace unas horas se recordó el último parte de la Guerra Civil, que dio paso a una era de hambre y represión. Aquel parte sonorizado por el locutor Fernando Fernández de Córdoba también forma parte de la historia de la radio. Fernández estaba de paso en Salamanca cuando fue captado en el Novelty de tertulias, fuck news, chismes y conspiraciones por Víctor Ruiz Albéniz, que fue corresponsal en la Guerra de África y después hizo crónicas radiofónicas de la nuestra, que firmaba como Acorde, Chispero o Tebib Arrumi. Le presentó en el Cuartel General de Franco a Millán Astray, que entonces se encargaba de la propaganda y se disponía a inaugurar en Anaya la emisora de Radio Nacional de España. El actor de “Botón de ancla” tuvo consideración en su gremio de chivato del régimen poniendo en grave peligro a muchos que fueron sus compañeros, que acabaron en las mazmorras sevillanas de Queipo de Llano, tan aficionado al “café” como a los micrófonos. El régimen supo pagar a Fernández los servicios prestados. Murió en 1982 sin más gloria que la de triste galán de segunda del cine español y locutor de partes de guerra. El último que leyó abrió un tiempo tremendo, sin fortuna ni paz, aunque lo pareciese, al cerrarse el micrófono. Fue en el gélido Burgos un día de abril.
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