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A Alfonso Fernández Mañueco se le ocurrió el otro día adelantar en tres meses la celebración del Debate sobre el estado de la Comunidad. El último tuvo lugar en junio del año pasado, cuando todavía vivía aquel «idilio-suplicio» con Vox. Este miércoles pronunciará su cuarto discurso en un debate de estas características pero con un gobierno en minoría que, todo hay que decirlo, no le produce la más mínima incomodidad.
Sostiene Mañueco que quiere hacer balance ahora porque justo se cumplen tres años de la legislatura. Aunque, curiosamente, también falta un año para colocar las urnas en la región de forma obligatoria, dado que el 15 de marzo de 2026 sería la última fecha posible para convocar elecciones. Así que -habrá pensado- la ocasión la pintan calva.
Esta vez no tendrá a nadie que le defienda salvo sus propios compañeros de partido. Ciudadanos le reía las gracias en 2020, después lo hizo Vox y ahora tiene a todos en contra.
Pero no importa. Juzguen ustedes el panorama que hay enfrente. En la bancada socialista, un defenestrado Luis Tudanca le dará la réplica mirando de reojo a la tribuna de invitados, donde presumiblemente se sentará el que manda en el PSOE regional, el soriano Carlos Martínez, para ver si sus palabras están o no en sintonía con la línea sanchista que todo lo impregna en el partido. Es decir, un zombie.
En el otro lado, estará David Hierro que hace poco sustituyó en la portavocía de Vox a Juan García-Gallardo tras su sonora espantada. No tendrá a trece procuradores jaleando sus intervenciones, sino a once. Los otros se fueron del partido porque no aguantaban la forma que tiene Abascal de dirigirlo y se han convertido en «no adscritos». O sea, continúan cobrando mientras se reservan su ideología. Así que el nuevo «portavox» tampoco parece que vaya a ser un enemigo difícil de batir en la tribuna.
Pablo Fernández está con la cabeza en la Secretaría de Organización de Podemos a nivel nacional y a Francisco Igea -¿recuerdan lo protagonista que era cuando estaba en Ciudadanos?- le quedan dos telediarios en el hemiciclo. El resto, los hiperlocalistas, ya sabemos qué van a pedir. Así que muy mal se le tiene que dar a Mañueco para naufragar esta semana.
Lógicamente, aprovechará esta manifiesta debilidad de los demás para intentar mostrarse más fuerte. Y lo hará destacando los logros alcanzados durante los últimos tres años. Aprovechará, cómo no, para hacer campaña, para demostrar que sin presupuestos no solo Pedro Sánchez puede gobernar, para vender una imagen de estabilidad de difícil discusión.
Prácticamente toda la oposición coincide en que el anticipo del Debate de Política General de Castilla y León tiene un tufillo a adelanto electoral. Es más, algunos como Tudanca pedirán la inmediata convocatoria de elecciones, en la misma línea en que lo ha solicitado su ahora jefe Carlos Martínez, quien ha dicho que no se puede esperar ni un minuto más para acudir a las urnas.
Y viendo la debilidad de sus adversarios, lo cierto es que al presidente regional le habrán entrado unas tremendas tentaciones de disolver las Cortes. Pero todavía tiene grabado a fuego el infausto recuerdo de las elecciones de 2022. Recuerden que al convocarlas todas las encuestas le daban una mayoría absoluta al estilo de Juanma Moreno o Isabel Díaz Ayuso y finalmente se vio obligado a bailar con Vox. Qué necesidad de tropezar con la misma piedra.
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