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Mira por dónde resulta que el ministro sanchista de Agricultura ha terminado salpicado por el culebrón de Jéssica, Ábalos, Koldo y demás personajes secundarios, entre ellos Jesús Casas, el presidente de la empresa pública Tragsa. Vamos por partes. Resulta que la que fue amiga de Ábalos durante un tiempo, trabajó en Tragsatec, filial de la ya citada Tragsa. Resulta que esta última es una empresa pública propiedad de la SEPI, pero que está tutelada por el Ministerio de Agricultura, al frente del que se encuentra todavía Luis Planas. Resulta también que Jéssica estuvo cobrando de Tragsatec sin ni siquiera ir a trabajar. Seguimos con el análisis de la situación. Conociendo al ya citado Jesús Casas, para que Jéssica llegase a cobrar, aunque sin ir a trabajar, alguien de alto nivel se lo tuvo que pedir. ¿Fue el propio Ábalos en persona o delegó la gestión en Koldo? En cualquiera de los dos supuestos, estoy convencido de que Casas comunicó rápidamente a Luis Planas, el ministro tutelador, la embarazosa situación que se había producido, para que estuviese al tanto. Cabe también la posibilidad de que el propio Ábalos, revestido entonces de todo su poder como mano derecha del marido de Begoña, llamase a Luis Planas, para pedir, de colega a colega y de valenciano a valenciano, el favor de la contratación de su amiga en la citada empresa pública, en cuyo caso el ministro sanchista de Agricultura habría tenido conocimiento directo del asunto. En la Administración y en las empresas públicas, las situaciones en las que intervienen ministros no suceden así como así, más si entonces están en el momento álgido de su poder. Y de esta curiosa manera es como Planas termina salpicado por este caso, que supongo estará tipificado de alguna manera en el Código Penal.
Lo que se ha filtrado de la declaración de ayer de Jéssica, la que fue amiga de José Luis Ábalos, la verdad es que no tiene desperdicio. Reconoció que nunca llegó a trabajar en las dos empresas públicas en las que tuvo contratos, entre ellas Tragsatec, y aportó otra serie de jugosos detalles sobre el modo y manera de su relación con el entonces ministro. Incluso llegó a decir que fue el paño de lagrimas de Ábalos la noche del día en el que el pérfido Sánchez le comunicó su cese. Si en España hubiese, por ejemplo, una Asociación de Contribuyentes que funcionase, a estas horas ya habría presentado algún de tipo de actuación judicial contra los responsables de tamaño desaguisado y del mal uso del dinero público. En Alemania, la más importante tiene 230.000 miembros que se rigen bajo el lema «los que pagan impuestos quieren ahorro». Sin embargo, aquí en España, eso, una asociación de este tipo, no se estila, y seguimos tragando y tragando. Y habrá muchos que en las próximas elecciones voten otra vez al marido de Begoña, si es que este vuelve a presentarse. Pero dejémonos de cavilaciones y vayamos a lo mollar, al que hay de lo mío: ¡Planas, tutélanos y colócanos como a Jéssica, es decir, cobrando, y sin ir a trabajar!
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