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¿Y si refresca en el búnker?

No me preocupa en absoluto que el tinglado mundial este se vaya al carajo, lo que agobia es tener que hacer la maleta

Lunes, 31 de marzo 2025, 06:00

Analizando la basura de una casa se puede hacer un perfil de lo más pormenorizado de quién vive, qué hacen, qué comen y cuáles son sus secretos más inconfesables. Algo parecido sucede si te fijas en lo que lleva el de delante tuya en la caja de un supermercado. Todos en algún momento nos hemos imaginado cómo es el día a día de esa casa en la que vive el que está descargando en la cinta mientras que le repite a la cajera que no quiere bolsa. Ni que decir tiene que si uno visualiza el historial de búsquedas en la red de una persona es el equivalente a hacerle una radiografía. Sale todo, hasta lo de la 'callejina', como se dice en mi querida Extremadura. Pero donde se puede ver el interior de cada uno es en el modo de preparar el kit de supervivencia este que hay que organizar ahora con lo que ha dicho la Unión Europea. Sabina cantó que el fin del mundo te pille bailando y lo que nos va a coger es discutiendo para ver qué metemos y que no en la mochila del apocalipsis.

Para empezar, hacer la maleta para el viaje apocalíptico me parece una odisea. Hay algunos básicos como el agua embotellada que los tienes a mano, ya que hubo un momento, no sé cuándo, que dejamos de beber agua del grifo como sinónimo de evolución, cuando yo en mis primeros 30 años de vida no ingería H20 en botella. Así estoy, para bien o para mal.

Hay otras previsiones de la Unión Europea que se quedan cortas. ¿Cómo que solo una batería de repuesto para el móvil? Yo diría que tres o cuatro. ¿Pero estos de la UE saben cuántas horas nos vamos a pasar en el Instagram viendo estupideces en el primer búnker antinuclear que encontremos? Al que tenga hijos adolescentes no se le acabará la batería por hablar por WhatsApp con sus vástagos, ya que contestarán a una parrafada paterna o materna con un claro y conciso 'ok'.

Lo del dinero en efectivo tiene que ser una broma. ¿Quién lleva todavía más de 20 euros en efectivo en el bolsillo? Este melón hay que abrirlo. Ya nadie paga en cash. Todo es con el móvil y es que hasta la novedosa tarjeta de crédito en su momento ya ha pasado también al asilo tecnológico.

Otra cosa. Estos de la UE están un poco despistados y es que hablan de que en este kit de supervivencia se tiene que incluir 'artículos de higiene', pero no hace especial mención al papel higiénico, monarca absoluto de nuestro último y más estrecho episodio apocalíptico como fue la pandemia. Aquí vienen las dudas. ¿Muchos? ¿Pocos? Es que como no pesan… La que se nos avecina es brutal.

Después llegan los accesorios para manitas como cinta adhesiva y demás. Los que tenemos pies por manos estamos condenados a perecer, aunque llevemos toda la ferretería en nuestra mochila.

La despensa de emergencia debe incluir alimentos fáciles de preparar y preferiblemente no perecederos. Otro jaleo. Intolerantes a algo, alérgicos a otra cosa y los que mutilan su alimentación por ideales lo llevan crudo como algún zumbado con armas nucleares se apoye en el botón de los misiles.

¿Y los por si acaso? ¿Hará frío? ¿Cenaremos dentro o fuera del búnker? ¿Habrá secador del pelo? ¿Y planchas? Eso no te lo lleves que se arruga… Hacer en familia el kit de supervivencia y no desfallecer en el intento ya será una auténtica victoria de la humanidad.

En definitiva, a mi no me preocupa en absoluto que el tinglado mundial este se vaya al carajo, lo que agobia es tener que hacer la maleta. Qué estrés.

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