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Se atisba en el calendario la llegada de la galerna del hornazo. Así, galerna del hornazo, presentó Camilo José Cela al monumento gastronómico salmantino. ... El hornazo es pariente del Lunes de Aguas y este es hijo de la luna llena del Viernes Santo, primer plenilunio de primavera. Hoy y mañana es día de colas en los hornos como si del besapiés al Rescatado se tratase, aunque en este caso el santo es otro; también es día de ir a votar con el hornazo de la mano para después clavar codos en la barra del bar, que es domingo, y prepararse para lo peor o lo mejor, según vengan dadas en los recuentos. Y como todo pasa y todo queda, mañana será otro día, aunque usted y yo sabemos que no lo será. Mañana seremos ese Dionisio del que hablaba nuestro Luis Maldonado en sus memorias, que sacaba el gran hornazo de la cesta. Dionisio era dios de la fertilidad y el vino. La primavera es metáfora de la fertilidad —todo nace y renace— y el vino es imprescindible para el hornazo, que es masa, chacina y huevo, sagrada trinidad de la pascua gastronómica. Vino, hornazo y primavera forman otra sagrada trinidad que hacen que de un Lunes de Aguas como el de mañana se espere cualquier cosa.

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lagacetadesalamanca “Di di pasar las aguas”