
Devociones y emociones
Santiago Juanes y Santiago Juanes
Domingo, 24 de febrero 2019, 12:57
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Santiago Juanes y Santiago Juanes
Domingo, 24 de febrero 2019, 12:57
El expolio ha marcado esta semana. Al expolio del claustro de Palamós, tan salmantino como el verraco del Puente Romano o la rana, y al ... de los “papeles”, que ya no son del Archivo, sino de Policarpo Sánchez, de tanto como los pelea, se ha sumado el famoso “decíamos ayer”, que inmortalizó Fray Luis de León y Pedro Sánchez ha atribuido a San Juan de la Cruz en su libro sobre el modo cómo entiende la vida: resistiendo. Aunque me he resistido, he llegado al final de la semana convencido de que somos carne de expolio, asunto al que dedicamos una calle, la de Gibraltar, sede del Archivo de la Guerra Civil, como recordamos los que ya tenemos cierta edad. La prolongación de ese archivo es el Centro Documental de la Memoria, que está en Los Bandos, nombre muy oportuno para instalar un espacio dedicado a la afición nacional de matarnos los unos a los otros y no repetirlo, y en el que desembarcarán el mes que viene documentos, cuadernos y objetos personales, como uno de sus jerseys, de Marcelino Camacho, histórico sindicalista, que anduvo preso en Peñaranda de Bracamonte en algún momento de su vida. También en esta Plaza de los Bandos late el expolio.
De esta manera, habría cerrado la semana de una forma triste si no hubiese sido por la aparición de Guadalupe Lancho. Venía mexicana total con su pelo y sus ojos azabache, con pañuelo y chaleco con motivos mexicanos, calzando en uno de sus dedos un anillo de calavera de fiesta de difuntos y un bolso con la máscara de El Santo, el “enmascarado de plata”, rey de peleas y tebeos, y al que se rinde devoción en México, que es país de devociones y emociones. Nuestra Guadalupe, celebrity absoluta, representa estos días un musical dedicado a Sara Montiel, que debería recalar en Salamanca, y viéndola de cerca y sabiéndolo todo tiene más parecido con la del “Fumando espero”. No vi en directo a la Montiel pero sí a Lola Herrera en el desaparecido Coliseum, representando sus “Cinco horas con Mario”, texto que me parece inmortal a la vista de los años transcurridos y las sensaciones que sigue produciendo. Otra salmantina triunfa en las tablas: Vicky Gómez se va a hacer cargo del musical “Flashdance”, que no me impresionó tanto en la pantalla como “West Side Story”. Jennifer Beals no está a la altura de Rita Moreno o Natalie Wood, y supongo que tendré que discutir de ello con mi admirada Vicky, mientras espero que el musical venga a nuestras Ferias.
La gran Marisol, Pepa Flores, que acaba de cumplir 71 años con una legión de devotos a pesar de su retiro, cantaba que la vida era una tómbola. Solo esto explica que al tiempo que se comentaba por la Capital que Malú y Rivera tenían una relación que puede quebrar todas las intenciones de voto y las encuestas, rompían su relación política Alfonso Fernández Mañueco y Silvia Clemente. Ha sido un portazo sonoro y sonado, con más emoción que devoción, así que supongo que Clemente se ha ido muy enfadada. ¿Por qué? Me han contado tantas cosas unos y otros que no lo tengo claro. Pero se acabará sabiendo. Si esto se lo hace Ana Pastor, presidenta del Parlamento, a Casado, ahora mismo hay un lío gordo, pero aquí no parece que sea el caso. Clemente se ha ido diciendo que le seguirán otros, así que habrá que estar atentos, igual que a los nuevos expolios que sufriremos y llegarán. La política es también un territorio de devociones y de vez en cuando de emociones.
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