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Lo cual que estaba yo en el monte - pastor de mis soledades, como Garfias -, y enceté el último libro de Lorenzo Silva, “Castellano”, por aquello ... de que va de los Comuneros de Castilla. Lo presentó ayer en Segovia. Desde mi castellanía sin castillo, me andaba aún por las primeras páginas, “Los atisbos”, cuando el celebrado escritor anota: “Fui a la tierra de mis ancestros salmantinos. Incluso al pequeño pueblo, Sanchón de la Sagrada, donde vivieron y se conocieron mis abuelos” (pequeño, sí, 39 empadronados). Tiré de teléfono y pregunté a mi “corresponsal” en La Sagrada, Manolín, por si conocía esa familia de aquella comarca de la Huebra. “Tú llama al alcalde de Sanchón - me contestó -, que es muy averiguado”. ¿¡Comooorrr...!?, le pregunté al estilo Chiquito de la Calzada. Pues eso, me aclaró con naturalidad, que lo averigua todo, que se lo sabe todo. Tenía razón Manolín, Antonio Manuel Martín, que por algo lleva cuarenta años siendo alcalde, me atendió muy cortésmente. Quedan parientes lejanos de Silva, pero no queda ni una sola cabra en el contorno, como las que el escritor cuenta que un tío de su madre guardaba.

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