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«Americanos vienen a España guapos y sanos…», así comienza el estribillo de las Coplillas de las Divisas, la canción símbolo de la película de Berlanga «Bienvenido míster Marshall». La verdad es que lo de calificar a Trump como guapo y sano se me hace un poco cuesta arriba. Sin embargo, me apunto a dar la bienvenida al actual inquilino de la casa Blanca, pero solo por un motivo y por raro que parezca: para que se aclare de una vez en lo de la subida de los aranceles, porque lo que ya no debe ni puede continuar más tiempo es la actual ceremonia de la confusión. Y es que, a fecha de hoy, 1 de abril, no se sabe ni de cuánto será el incremento de los aranceles, ni a qué productos afectará, ni tampoco a los Estados que se aplicará, ni desde cuando se hará efectiva esta medida. Todo lo anterior podría aclarase a partir de mañana 2 de abril.
Trump ha denominado a esta fecha como «El Día de la Liberación». Y, en teoría, deberían despejarse todas las incógnitas ya citadas. ¿Sucederá así y se aclarará la situación? Pues la verdad es que no me atrevería a afírmalo, vistas las ideas y venidas de Trump durante los dos meses largos que han pasado desde que ha vuelto a ocupar la Casa Blanca. Y lo anterior ha provocado un vuelco geoestratégico de primer orden en todo el mundo, que reine la preocupación en los mercados financieros, que cunda un cierto pánico en las bolsas de materias primas agrarias y que ya se hayan registrado distorsiones en el comercio internacional. La confusión reinante se ha traslado, por supuesto, a las cotizaciones de los cereales y de las oleaginosas, afectando a los agricultores y ganaderos de la provincia de Salamanca, aunque parezca que todo ese lío queda muy lejos.
Esperemos que mañana sea el día D de verdad y que todo el mundo, nunca mejor dicho, sepa a lo que atenerse a partir de ahora. Lo peor es mantener la incertidumbre que se ha instalado. Desde la Unión Europea (UE) han dejado claro que habrá «ojo por ojo y diente por diente». Los chinos ya respondieron semanas atrás a la subida de aranceles de Trump a algunos de sus productos, aplicando incrementos de sus tasas a mercancías simbólicas para Estados Unidos como el trigo, maíz, soja y carnes de porcino y de aves. En esos sectores está una de las bolsas de votos más importantes de Trump. Ya solo quedan unas pocas horas para saber cómo terminarán afectadas la economía y las exportaciones de la provincia de Salamanca, salvo que Trump retrase lo que ha denominado como el «Día de la Liberación». Sigue la canción «os recibimos americanos con alegría. ¡ole mi «mare», ole mi suegra y ole mi tía». Aunque solo sea por el hecho de que el presidente de Estados Unidos se aclare, no porque suba los aranceles, ole, ole y tres veces ole por la «mare» de Trump.
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