M.H. e I.A.
Jueves, 8 de febrero 2024, 21:03
Sabor agridulce para el campo en la tercera jornada de movilizaciones en la capital donde cientos de tractores (un millar según los convocantes) volvieron a tomar la ciudad, pero donde también quedó patente la desunión entre las organizaciones agrarias y algunos grupos de agricultores y ganaderos que boicotearon la protesta desde dentro.
Publicidad
La jornada arrancó con la imagen de grandes caravanas de tractores y vehículos agrarios acercándose a la capital desde los diferentes puntos de encuentro que habían establecido por la provincia los cuatro sindicatos convocantes: ASAJA, COAG, UPA y UCCL, por primera vez juntos en una movilización.
Noticia Relacionada
De nuevo, la Subdelegación de Gobierno había dado orden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de evitar en la medida de lo posible un caos circulatorio como el del pasado martes, por lo que los tractores llegaron a la capital escoltados por patrullas de la Guardia Civil. «Nos conducen como si fueramos borregos», protestaban.
Las cuatro organizaciones y la Subdelegación del Gobierno habían marcado el día anterior una hoja de ruta de la manifestación, que arrancó, según el plan establecido, desde los tres puntos fijados: el mercado de ganados, la rotonda del E.Leclerc y el Helmántico.
Antes, los cuatro representantes de las organizaciones agrarias hacían un último llamamiento para manifestarse «de forma respetuosa» contra una política agraria europea que está asfixiando al sector: «Europa ha perdido el norte en el sector agrario porque está manipulada por los lobbys medioambientales», denunciaba el presidente de ASAJA, Juan Luis Delgado. «Nos están llevando a producir a pérdidas y es el momento de que Europa cambie de rumbo», pedía Carlos Sánchez, secretario de UPA, mientras su homólogo en COAG, José Manuel Cortés, se disculpaba por las «molestias» que iban a causar: «Lo que queremos es que se nos vea», reconocía. Por último, Herminio Velasco, de UCCL, aseguraba que la protesta iba a ser «una enmienda a la totalidad» a las políticas agrarias de Europa.
Publicidad
A la hora prevista, y siempre escoltados por la Guardia Civil, los tractores comenzaron su marcha en dirección al centro de la ciudad, donde de nuevo fueron recibidos con aplausos, a pesar de tratarse de la tercera jornada de movilizaciones.
El recorrido oficial incluía llegar hasta la Subdelegación del Gobierno y ahí comenzaron los primeros problemas. Grupos de agricultores decidieron parar los tractores en diferentes puntos de la avenida Mirat y la Plaza de España. El objetivo era bloquear la movilización para dejar solos a los sindicatos en la Gran Vía, donde estaba prevista la lectura de un manifiesto. «¡No nos representan!, ¡que se vayan a la oficina!», gritaban los «independientes».
Publicidad
Tras más de una hora con la tractorada parada, el presidente de ASAJA Salamanca tomaba la palabra para dirigirse a quienes habían podido llegar a Gran Vía, muchos de ellos a pie por tener los tractores bloqueados en la avenida de Mirat. «Nuestra intención nunca ha sido secuestrar la ciudad», aseguraba Delgado, mientras algunos «independientes» hacían sonar bocinas y les increpaban.
La tensión fue en aumento y los líderes sindicales se reunieron para decidir qué hacer con la tractorada. Finalmente, la decisión fue seguir con lo establecido y dirigirse hasta la rotonda de Buenos Aires a cortar la autovía.
Publicidad
Tras negociar con los agricultores y ganaderos más críticos, la tractorada volvió a arrancar, aunque muchos decidieron olvidarse de lo establecido y salirse del recorrido oficial para ir a bloquear otros puntos de la ciudad.
Quienes decidieron seguir con la ruta acordada se encontraron con otra sorpresa: un furgón de la Policía Nacional les impedía acceder a la rotonda con sus tractores. Los líderes sindicales trataron de negociar con la Subdelegación y llegar a un posible acuerdo, mientras un grupo de agricultores comenzaba a ponerse nervioso por el nuevo bloqueo. Tras unos momentos de incertidumbre, la decisión de los manifestantes fue bajarse de los tractores, aparcarlos fuera de la carretera, y avanzar para cortar a pie la autovía.
Publicidad
Una segunda «barrera», esta vez de la Guardia Civil, les separaba de su objetivo, lo que de nuevo provocó tensión entre ellos hasta el punto de que los agricultores más críticos tuvieron un enfrentamiento con quienes preferían negociar. La tensión acabó cuando un grupo decidió ir campo a través y saltar la mediana para acceder finalmente a la autovía A-62 y cortar los dos carriles durante hora y media. También hubo caos circulatorio en la rotonda del Helmántico y el E.Leclerc, donde la Guardia Civil intentó poner orden. A las ocho de la tarde, la circulación era fluida en la mayor parte de la capital.
La duda está en qué pasará hoy, si seguirán las protestas por parte de grupos independientes de agricultores o si habrá un parón antes de la movilización de mañana, a la que se sumarán los transportistas.
Disfruta de acceso ilimitado y ventajas exclusivas
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.