Jueves, 28 de julio 2022, 13:41
“Mi madre está muerta”, gritaba un niño de tres años en plena calle durante la madrugada del pasado lunes al martes. Un grito desgarrador, más si cabe viniendo de un protagonista tan pequeño como este, que escondía una historia surrealista detrás.
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Los vecinos de la calle Casasola de Valladolid se despertaron en la madrugada del pasado lunes 26 de julio al martes 27 con unos gritos de auxilio en los que resonaba la frase: “Mi madre está muerta”, una declaración muy grave que se acentúa más si nos atenemos a la persona que pedía ayuda. Y es que era un niño asustado de 3 años quien salió a la calle en la noche vallisoletana para pedir socorro para su progenitora, a la que había visto desplomarse en su hogar temiéndose lo peor, algo que le empujó a escaparse de casa para pedir asistencia.
Por suerte, la percepción del pequeño estaba equivocada y el desmayo de su madre no se debió a un problema de salud, sino a un alto estado de embriaguez. Fue una vecina de la zona quien avisó a la Policía Nacional que acudió a socorrer al menor, al que cuidaron durante dos horas para llevarlo luego a casa de su padre.
Ha sido el sindicato policial Jupol quien ha compartido la historia en Twitter, felicitando a los agentes implicados por su labor.
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