Martes, 30 de abril 2019, 16:02
El “phubbing” (término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing) consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a su persona.
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Desde la invención del smartphone y la posibilidad de disponer en un dispositivo móvil de todas nuestras redes sociales e Internet ilimitado, la calidad de las relaciones sociales de tú a tú ha disminuido. Nos hemos vuelto más individualistas, más adictos y prestamos más atención a lo que “no nos pasa” a través de una pantalla y menos a lo que nos ocurre en ese momento. Ese fenómeno de ignorar, de manera desairada, a las persona o a las personas que nos acompañan por estar sumergido en tu smartphone se conoce con el nombre de phubbing.
Adultos enganchados y niños que lo replican
Un reciente estudio de Empantallados.com, plataforma para padres y madres en la que distintos expertos ofrecen consejos prácticos para acompañar a los hijos en el mundo digital, concluye que un tercio de los padres abusa de la tecnología. Por eso es imprescindible que los progenitores aprendan a utilizar el móvil.
Cuando un niño ve que sus padres abusan del móvil, lo asimilan como una conducta socialmente aceptada y, consecuentemente lo replican en otros ámbitos.
Amigos, pareja, familia
Según un estudio de Rastreator más de 7,6 millones de españoles se consideran adictos al móvil y dedicamos una media de tres horas y 51 minutos al día a su teléfono móvil, 29 minutos más que el año 2018. Estas cifras se traducen en una dependencia total a la conexión virtual que perjudican y degradan nuestras relaciones más cercanas.
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Con respecto a nuestra pareja, la comunicación es uno de los pilares que hacen fuerte una relación y si priorizamos consultar el móvil antes de dormir que hablar con la persona al otro lado de la cama, estamos resquebrajando y perdiendo la magia.
Si eres tú el que estás con el móvil rodeado de tus amigos y familiares, te estarás perdiendo muchos momentos que no podrás recuperar. Si lo ves en alguno de los de tú alrededor, prescindirás de confesarle cosas de tí o mantener una conversación profunda. Y, sin embargo, mantienes este phubbing con tus relaciones profesionales, desprenderás un área de poca confianza, poca concentración y nada recomendable para trabajar. Sobre todo, es una cuestión de poca educación: en el mundo en el que vivimos, tu relación con el móvil puede definir muchos de los aspectos de tu personalidad
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Controlar la ansiedad y saber elegir los momentos
Una de las situaciones que más phubbing provocan son la reuniones en torno a la mesa, hasta el punto que han surgido nuevos protocolos sociales que impiden que el uso del móvil aísle a los comensales. De hecho, lo más adecuado y correcto a día de hoy es que el móvil no aparezca en la mesa a menos que exista un motivo justificado y se avise a nuestros acompañantes. Claramente puedes utilizar tú móvil, vivimos en un mundo esclavo de la comunicación instantánea pero tenemos que elegir los momentos que estamos solos o realmente es importante.
Puede que al principio te cueste, pero notarás cómo mejora automáticamente la relación con los que te quieren y te rodean.
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