La acumulación de ceniza es tal que no se diferencian las marcas viales

Una médica salmantina en la desolación de La Palma

Lourdes Herrero trabaja actualmente en el consultorio de Los Llanos: “¿Qué dices en consulta al que lo ha perdido todo?”

Sábado, 6 de noviembre 2021, 10:22

El color gris dibuja la imagen que Lourdes Herrero ve cada día al subir la persiana. Esta salmantina llegó a La Palma en 1990 y se estrenó en el centro de salud de Todeque donde estuvo 12 años. Ahora completamente destruido. “Cada casa que se venía abajo en Todeque yo sabía la historia que había detrás. Es muy duro porque muchos se fueron de emigrantes y regresaron con ahorros para construir su vida en La Palma. Y ahora no tienen nada”, lamenta.

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Desde su casa ve el volcán. Convive a diario con el ruido ensordecedor de un cono humeante que no descansa y tiene un aliento destructor inconsolable para todos los habitantes. “Desde la primera semana empezamos a atender ataques de pánico y ansiedad. ¿Qué dices en una consulta al que lo ha perdido todo? La única opción es que mantenerte serena y tener una escucha activa. Son vidas enteras que han luchado muchísimo para quedarse sin trabajo, sin vivienda, sin vida ni recuerdos”.

La médica salmantina Lourdes Herrero

A ello se han sumado las complicaciones respiratorias y oftalmológicas de estar respirando ceniza a diario. La incertidumbre también pesa sobre el estado de ánimo de los habitantes de La Palma. “Hay gente que tiene casa con la lava cercada y que cada mañana mira con los prismáticos para ver si su casa se ha arrasado o no”, reconoce.

El sábado se despertó con un terremoto de 5,1 grados. A las 7 de la mañana tembló toda su casa. Su hija preguntaba: ¿Se nos caerá la casa encima? Al igual que muchos palmeros ha abierto su casa para aquellas personas cercanas que lo han perdido todo. Cuando se vino a Salamanca a visitar a sus padres, su vivienda se llenó de amigos. “Es lo bueno que hemos ganado la generosidad y la solidaridad, aunque no deberíamos haber pagado un precio tan alto por tenerla”. Mira al presente con la incertidumbre de no saber cuando acabará. “Mis pacientes me dicen que tengo que mantenerme fuerte para cuidar de ellos”.

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