Lunes, 13 de junio 2022, 09:49
La sanidad española empieza a asumir con cierta impotencia que la tarea de llevar médicos de familia a las zonas rurales se está volviendo imposible por la sencilla razón de que los médicos tienen opciones de sobre para poder elegir y la gran mayoría de ellos prefiere trabajar en ciudades en lugar de los pueblos.
Publicidad
El futuro de la Atención Primaria rural es cada vez más negro y hay varios indicadores que así lo demuestran.
Por un lado, el último examen MIR aspiraba a ser una convocatoria de récord, ofreciendo más plazas que nunca para formar a médicos de Atención Primaria, pero el resultado ha sido que 200 plazas de Medicina de Familia han quedado vacantes. Es decir, más de 200 aprobados han preferido esperar otro año y volver a presentarse al examen antes que formarse y trabajar en determinados centros de salud.
Para que esas plazas no queden vacías, Sanidad ha decidido volver a ofrecerlas en una segunda ronda, pero ahora a médicos extracomunitarios que no tuvieron opción de elegir plaza por no quedar en los primeros puestos.
Otro dato esclarecedor, y además de lo que sucede en Castilla y León, es el de los contratos de fidelización de Sacyl. La Consejería de Sanidad ofreció 128 contratos de Medicina de Familia para intentar cubrir -lógicamente- las plazas donde más necesidades hay, pero solo 16 personas lo han aceptado: el 12%. El resto, 112 puestos de trabajo, han sido rechazados por tratarse de zonas rurales.
Desde el sindicato CESM apuntan que “quizás si todo hubieran sido plazas de equipo -en las que cada médico tiene su propio cupo de pacientes- en lugar de plazas de área, habrían tenido más tirón”, apunta Juan Manuel García Paino. Desde la Consejería de Sanidad toman nota y comentan que “puede que alguno más hubiera firmado, pero no muchos más”.
Publicidad
En las oficina de Sacyl se viene repitiendo desde hace semanas que “la Administración ha perdido el control del mercado de los médicos” y asumen que son los facultativos los que tienen la sartén por el mango y que, lógicamente, buscan lo mejor para ellos.
“A los médicos se les exige una nota altísima para entrar en la carrera y luego deben superar un examen MIR muy duro. Después de todo esto, cuando llega el momento de elegir, te dicen que no quieren pasar los próximos años de su vida en un consultorio rural porque no es con lo que soñaban y porque, además, tienen bastantes opciones para poder trabajar en otros sitios”, argumentan.
Publicidad
La Consejería de Sanidad de Castilla y León está manejando diversos planes para intentar que los médicos cambien de opinión y acepten trabajar en la sanidad rural, aunque sea solo durante unos años: incentivos fiscales para que les retengan menos dinero a quienes trabajen en zonas fronterizas, recibir más puntuación y méritos en la bolsa de trabajo por ejercer en zonas de difícil cobertura, facilidades para la formación e investigación y hasta la idea de incentivar económicamente los puestos de difícil cobertura.
Disfruta de acceso ilimitado y ventajas exclusivas
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.