La Consejería de Sanidad le ha puesto deberes a las gerencias de Atención Primaria: conseguir que a finales de este año, ocho de cada diez consultas con el médico de familia sean ya presenciales. “Se trata de volver a las cifras que había antes de la pandemia”, apuntan desde Sacyl, que ha incluido este punto como el más importante dentro del Plan Anual de Gestión que todas las provincias han aceptado recientemente.
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El objetivo de que los médicos vean en persona a la mayor cantidad de pacientes posible no es sencillo, puesto que las cifras actuales están bastante lejos de ese listón. La tendencia en Castilla y León -según las estadísticas que publica Sacyl- apunta a que las consultas presenciales suponen poco más del 50%.
“No se está persiguiendo ni tratando de erradicar la consulta telefónica, porque ha demostrado ser útil, pero es mucho más importante volver a la presencialidad”, insisten desde la Consejería. Para alcanzar este objetivo hay que trabajar en dos frentes porque el ‘abuso’ de la consulta telefónica no es solo responsabilidad de los sanitarios, sino que los propios pacientes son los que seleccionan la opción ‘no presencial’ cuando gestionan una cita a través de la app de Sacyl.
La pregunta que se hacen desde Valladolid es por qué un paciente preferiría ser atendido por teléfono en lugar de acudir al centro de salud. Una posibilidad es que, en efecto, la consulta que le va a realizar al médico no requiere ser examinado y se trata de aclarar algún tipo de duda. Recibir una llamada a lo largo del día, sin tener que desplazarse y aguardar en una sala de espera, es mucho más cómodo. Pero existe otro condicionante y es que, a la hora de solicitar cita, la aplicación puede asignar una fecha mucho más tardía en el caso de exigir que la consulta sea presencial. Este es el punto que la Consejería de Sanidad quiere trabajar.
“Aumentar el número de consultas presenciales se puede conseguir a través de un mejor control de la agendas de los médicos. Haciendo agendas más amplias, más accesibles y, por supuesto, auditadas”, avanzan. Significa que las respectivas gerencias de Atención Primaria tendrán que ejercer un mayor control sobre las agendas de sus médicos: cuántos pacientes había programados cada día, cuántos fueron atendidos finalmente y si la consulta fue presencial o telefónica.
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Estar encima de los centros de salud y consultorios será tarea de los gerentes de Primaria, pero al final de año habrá ‘notas’. La máxima puntuación que pueden recibir las gerencias son 50 puntos y para eso habrá que alcanzar el 80% de consultas presenciales y respetando -aunque hay planes de modificarlos- los criterios de frecuentación médica estipulados en 1991: los núcleos de menos de 50 habitantes de hecho tendrán consulta solo cuando se demande.
Los núcleos de menos de 100 habitantes de hecho tendrán consulta médica un día a la semana. Los que tengan entre 101 y 200 habitantes de hecho tendrán al médico dos días a la semana, mientras que los núcleos de 201 a 500 habitantes de hecho gozarían de tres días de consulta. Por encima de 501 la consulta será de lunes a viernes.
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