Jueves, 12 de mayo 2022, 11:59
La obra pública no es la única perjudicada por el encarecimiento de los materiales de construcción. La edificación de viviendas también se ha visto afectada por la subida de los precios, lo que preocupa a los constructores por el impacto en un futuro a corto y medio plazo. De momento, las primeras consecuencias ya se notan, ya que hay promotores que están esperando a que las materias primas se abaraten para iniciar la construcción, mientras que otros están incluyendo cláusulas en los contratos para no hacerse responsables de un aumento del presupuesto por este motivo.
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“Es cierto que se está retrasando el inicio de obras por culpa de los precios”, confirma el presidente de los arquitectos en Salamanca, Ángel Herrero, una opinión que comparte Javier Tamames, presidente de Aconsa. “Hay gente que tiene redactado su proyecto por el arquitecto, pero que lo guarda en un cajón a la espera de una época en la que resulte más barato construir”, señala.
El principal escollo, tanto para empresas como para clientes, es la volatilidad de los precios. Aunque es cierto que en las últimas semanas las subidas no han sido tan generalizadas e incluso parece abrirse la puerta a una cierta estabilización de los precios, aún hay materiales que registran importantes incrementos. El hormigón ha sido uno de los últimos que se ha encarecido tras colocarse en un precio que suele rondar los 75 y 80 euros por metros cúbico, lo que representa un incremento de hasta un 35% en comparación con los precios de hace año y medio.
De la subida no se libra prácticamente nada. Incluso los ladrillos, un elemento básico para la construcción de viviendas, han visto como se han multiplicado hasta por tres los precios en los últimos meses. “Los fabricantes de muchos materiales, como los cerámicos por ejemplo, consumen mucha energía y, como está tan cara, eso se refleja en el precio de sus productos”, indica Ángel Herrero. No solo la energía es la causa del incremento. Ucrania y Rusia son dos de los países que más acero producen, suministro que se ha reducido por la guerra. Además, las complicaciones del transporte y el aumento de la demanda han contribuido al encarecimiento de los materiales.
Por este motivo, se dan casos de presupuestos que quedan obsoletos después de dos o tres semanas. La situación ha provocado, a su vez, que haya constructoras que han empezado a incluir en los nuevos contratos que firman una cláusula por la que no asumen el incremento del coste de los materiales si excede de un determinado porcentaje, generalmente de un 2% a un 4%.
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