El encendido de la nueva iluminación interior de la Catedral Nueva nos dejó fascinados. Las catedrales son cajas de luz; en las románicas entra por ... sus estrechas ventanas o el rosetón de la entrada, y en las góticas lo hace por sus vidrieras. Las de Salamanca eran un tesoro que maltrató el terremoto de Lisboa. La luz es, junto a la arquitectura, los símbolos y la música, una herramienta para acercarse al cielo, que comienza en la cubierta catedralicia. Lo explicó el deán, Florentino Gutiérrez, y lo elevó a la categoría de discurso místico el obispo, Carlos López, que describió a la Catedral como un universo de símbolos. Y la luz lo es —lo emplea la Iglesia en su relato— y así, creo, lo siente Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola; creo que le gustaría un día romper con sus intervenciones llenas de cifras y estrategias, y preguntar a los oyentes si saben lo que es la luz. ¿Saben de verdad qué es la luz? ¿Qué significa? Llegué la Catedral desde la Facultad de Ciencias donde hablé del wolframio en Salamanca y moderé una mesa de sabios de la Química y la Ingeniería, entre los que estaba Tomás Vecilla, director de la mina de Barruecopardo, al que escuché que con la bombilla comenzó la obsolescencia programada: bastó con que los fabricantes determinasen el grosor del filamento de wolframio y con ello se le puso fecha de caducidad. No se lo creerá, pero al terminar la mesa todo un catedrático emérito, Pascual Román, se arrancó con una jota que protagonizaba la Tabla Periódica de los Elementos. Eché de menos no haber acudido a sus clases cuando ejercía, pero el destino me llevó por las letras, como bien sabe David Díaz, decano de Ciencias Químicas, viejo compañero salesiano, que con la complicidad de Enrique Cabero me llevaron a este asunto del wolframio, que ahora está de moda cultural más allá de los aniversarios científicos que se celebran.

Publicidad

Imagino que los candidatos saben que lo suyo es también obsolescencia programada. Tras la jornada electoral la luz de algunos se apagará para siempre. La política tiene estas cosas. Pablo Casado, que ayer ofició en Salamanca y anunció el nacimiento de un sobrino charro, citó a Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y a Unamuno en menos de un minuto, y habló de educación. En realidad, nos llevó a los tiempos de Wert, cuya ex, Edurne Uriarte, estuvo ayer en Salamanca, quizás porque Casado presentó el programa educativo del PP y ella puede que sea quien lo desarrolle si llega al Gobierno. La luz que iluminó la pasión de Wert y Uriarte un día se apagó y entró en escena una estrella fugaz, Montserrat Gomendio, que se convirtió en su esposa y compartieron piso maravilloso en la ciudad de la luz, que según dicen es París y yo defiendo que es Salamanca, gracias, en parte a Iberdrola y su presidente.

Ha sido, por lo demás, una semana llena de luces. La luminosa poesía de José Luis Puerto ha hecho posible que sea Premio Castilla y León. La chacinería de José Gómez, “Joselito”, que lo ilumina todo en gastronomía, ha contribuido para la concesión de la Medalla al mérito de la Cámara de Comercio, con una nómina de ilustrísimas casi como cuando se celebraba el Día del Empresario. La estela luminosa de Franco sigue apagándose y ahora será expulsado del salón de plenos por sentencia judicial y aparece en nuestra escena, bajo los focos, la extraordinaria colección de arte de Luciano Méndez. Y ya ve, cuando la luz de la primavera nos había conquistado ha entrado el invierno, porque regresar, lo que se dice regresar...Claro que para luz, los focos que iluminaron el Casino para la entrevista a Casado de Iñaki López (Sexta Noche). Deslumbrantes.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Disfruta de acceso ilimitado y ventajas exclusivas

Publicidad