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J.A.M.
Martes, 17 de abril 2012, 05:18
Duro, muy duro. Así está resultando el trayecto desde Aguadulce (Almería) hasta Santiago de Compostela para el empresario Antonio Asensio, a quien una promesa le ha llevado a recorrer descalzo los más de 1.420 kilómetros que separan ambas localidades. "Está siendo mucho más duro de lo que me imaginaba", señalaba este peregrino a su llegada a Salamanca. Pero no desfallece. "Las promesas están para cumplirlas; ¿arrojar la toalla?, nunca", señala entre sudores, cansancio y una sonrisa eterna este singular peregrino.Con los pies y manos magullados, barba de varios días, dos bastones como apoyo, una pesada mochila y ánimo inquebrantable hacía su entrada en Salamanca por el Puente Romano Antonio Asensio. Y todo por cumplir una promesa. Y es que cuando le diagnosticaron, por error, un cáncer de huesos a su madre prometió "con mucha fuerza, pues fue atendida", comenta hacer el Camino de Santiago descalzo si se curaba. Y así fue. Y comenzó la aventura. Por delante, más de dos millones de pasos.Y tras llevar recorridos dos tercios del camino en 42 días (unos 980 kilómetros, es decir, una media de 23 kilómetros por día), este peregrino almeriense llega por primera vez a Salamanca. "Me han dicho que es una ciudad encantadora; por eso estaré dos días en ella", confiesa Asensio. Y llegar hasta aquí ha resultado realmente complejo. "En cuanto al terreno, desde que entré en la provincia de Salamanca ha sido suavecito; pero el tiempo ha sido lo peor de toda la caminata. El frío ha sido tal que ha habido momentos en los que no me notaba los pies", confiesa este peregrino y empresario, quien espera llegar a Santiago el próximo 11 de mayo, después de 68 días de caminata.
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