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L.G.
Miércoles, 5 de octubre 2011, 12:41
Las indemnizaciones millonarias que están recibiendo los directivos de cajas de ahorro que han sido intervenidas o están recibiendo dinero público para su reestructuración financiera están causando indignación, sobre todo cuando se trata de altos ejecutivos que han tenido gran responsabilidad en la pésima gestión de las entidades y que solo se han preocupado de garantizarse una "jubilación dorada" antes de abandonar sus cargos.Es lo que ha ocurrido con los suculentos "finiquitos" que han recibido tres ejecutivos de Novacaixagalicia, que podrían haberse repartido 20 millones de euros por su salida de la entidad antes de ser nacionalizada y la que fuera máxima responsable de la CAM, quien se asignó una pensión vitalicia de cerca de 370.000 euros antes de ser despedida tras la intervención del Banco de España.Las críticas ante tales compensaciones no se han hecho esperar, y han obligado a recordar las "jubilaciones de oro", aunque a menor escala, de los directores generales de Caja Duero y Caja España, Lucas Hernández e Ignacio Lagartos, que se han llevado cerca de 1,3 millones de euros respectivamente al dejar la entidad.En el caso del exdirector general de la antigua Caja España el caso es todavía más sangrante porque siendo él el segundo máximo responsable de la entidad leonesa y después de haber aprobado en asamblea la fusión con Caja Duero, llevó al Consejo de administración una jubilación millonaria en caso de abandonar su cargo.Lea la información completa en la versión impresa de LA GACETA de este miércoles 5 de octubre.
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