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Miércoles, 18 de abril 2018, 11:11
A soplar las 111 velas de su tarta de cumpleaños ayudó el descendiente más joven de la familia de Adelaida González Hernández, su bisnieto José Manuel. Esta sencilla celebración sin embargo supone que la abuela del campo charro es la persona más longeva de la provincia y también de Castilla y León. Además, es la quinta persona de mayor edad del país en la actualidad.Nació en la localidad de Las Veguillas el mismo año que Katharine Hepburn. A día de hoy tal como cuenta su familia "es asombroso pero nos dice que no le duele nada. Sólo toma tres pastillas diarias y está muy pendiente de que mejore el tiempo porque le encanta salir al porche acristalado a tomar el sol". Cuando no hace buen tiempo lo habitual es que pase las horas sentada en la camilla junto a la ventana desde la que mira la calle. Vive con una de sus hijas y las visitas familiares son las que más abundan. Adela, como la llaman sus descendientes, "está muy pendiente de que venga el bisnieto más joven a verla. Antes lo veía a diario pero ahora va al colegio y viene los fines de semana", apuntan. Viuda desde hace medio siglo ha sido madre de tres hijas, a las que siguen seis nietos y siete bisnietos de edades que oscilan entre los veintitantos años y el benjamín de la casa de poco más de cuatro.Hasta que cumplió los 105 años era habitual verla de paseo por las calles de San Pedro de Rozados, algo que ahora no puede hacer al estar en una silla de ruedas. El oído también le falló en 2013.La vida de Adela no fue un camino de rosas en sus primeros años, puesto que con apenas ocho perdió a su madre en la llamada "epidemia de gripe española" y cuando contaba once también falleció su padre.De ambos heredó su devoción por el Cristo de Cabrera y la Virgen del Cueto. De hecho conserva siempre cerca un par de estampas del Cristo y la Virgen, que habitualmente permanecen bajo en cristal de la mesa en la que pasa horas apoyada. Escuchar las noticias del día en la radio y después comentarlas con la familia en tertulia era una de sus costumbres. "Ahora tiene pocos momentos lúcidos, pero cuando le llegan cuenta muchas anécdotas divertidas de su vida", comentan sus descendientes.Con buena mano para la cocina con guisos tradicionales y dulces, también era aficionada a las labores de ganchillo y hacía ropa para la familia y los vecinos. Al quedar viuda se hizo cargo de llevar las cuentas de la casa y aunque nunca ha visto el mar asegura que "no es algo que le haga falta".
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